Hay historias que trascienden el deporte y terminan hablando de algo mucho más profundo. Esta vez no hubo una pelota sobre la chicharra, ni un estadio repleto. Sin embargo, en Río Colorado aseguran que el gesto vale tanto como cualquiera de las hazañas que hicieron de Manu Ginóbili una leyenda. El ex capitán de la Selección Argentina decidió tender una mano a Yamir, el joven de 21 años que mide 2,30 metros y convive con el síndrome de Weaver, una enfermedad poco frecuente que provoca un crecimiento acelerado y múltiples complicaciones físicas.
La historia del llamado "pequeño gigante" rionegrino recorrió medios y redes sociales hasta llegar a Bahía Blanca, la ciudad natal de Ginóbili. Allí comenzó una cadena de solidaridad silenciosa que tuvo como protagonista a Cintia Salinas, una mujer vinculada a la familia del ex basquetbolista. Fue ella quien se puso en contacto con Sol, la mamá de Yamir, y durante semanas trabajó para intentar cumplir un sueño que parecía imposible.
Cintia le mostró el video de Yamir a Leandro Ginóbili y él se lo acercó a su mamá, Raquel, que justo viajaba a Estados Unidos para visitar a Manu. A partir de ese momento todo comenzó a encaminarse. El ex jugador de la NBA conoció el caso, entendió las dificultades que atraviesa el joven para conseguir ropa y calzado adecuados y decidió involucrarse personalmente.
En la casa de Yamir nadie quería ilusionarse demasiado, aunque la esperanza nunca desapareció. Finalmente, el envío llegó desde Estados Unidos cargado de emoción. Dentro de las cajas había zapatillas, una campera, un buzo y otras prendas que para la familia tienen un valor imposible de medir. No solo por su utilidad, sino porque muchas de ellas están vinculadas a la historia deportiva de uno de los máximos ídolos argentinos.
La alegría fue todavía mayor cuando comprobaron que las zapatillas le quedaban perfectas. Conseguir calzado para Yamir es una tarea extremadamente compleja. Su pie mide actualmente 40,5 centímetros, equivalente aproximadamente a un talle 56. "Estamos re contentos, le quedaron justas, le vienen al pelo", contó Sol, quien desde hace años dedica cada minuto de su vida al cuidado de su hijo, que desde hace más de un año no puede caminar por sus propios medios.
Mientras Yamir sigue enfrentando los desafíos que impone su enfermedad, en Río Colorado hay una certeza compartida. El héroe de Atenas, el campeón de la NBA y miembro del Salón de la Fama volvió a demostrar por qué es admirado dentro y fuera de las canchas. Esta vez no hizo vibrar a un estadio entero con una jugada imposible. Alcanzó algo todavía más importante: regalar felicidad y esperanza a una familia que nunca dejó de luchar.