El puente carretero sobre el río Colorado, ubicado sobre la Ruta Nacional 22 entre Río Negro y La Pampa, presenta fisuras, desprendimientos de hormigón, corrosión y deformaciones en distintos sectores de su estructura. La confirmación forma parte de un informe técnico de Vialidad Nacional que descartó un riesgo de colapso inminente, pero dejó al descubierto el deterioro de una de las infraestructuras viales más estratégicas del país para mantener conectada la Patagonia del resto de Argentina.
El documento fue elaborado tras una inspección realizada entre el 13 y el 17 de abril mediante equipos especializados de la Dirección Nacional de Vialidad. La revisión llegó luego de los reclamos públicos y formales impulsados por el Gobierno de Río Negro, que había solicitado explicaciones urgentes sobre el estado del puente tras conocerse imágenes que mostraban importantes signos de desgaste.
Y los resultados no fueron menores. Los técnicos detectaron fisuras en distintos sectores, desprendimientos del recubrimiento de hormigón, procesos de corrosión y deformaciones en la calzada. Aunque el informe sostiene que la estructura principal no presenta riesgo de derrumbe en el corto plazo, también reconoce la necesidad de ejecutar una serie de trabajos para garantizar su funcionamiento y prolongar su vida útil.
La preocupación no es menor. No se trata de un puente secundario ni de una vía alternativa. El cruce sobre el río Colorado constituye la principal puerta de ingreso terrestre a la Patagonia. Por allí pasan diariamente camiones cargados con alimentos, combustibles, materiales de construcción, insumos industriales y mercaderías destinadas a las provincias patagónicas. Además, muchos de los insumos para Vaca Muerta transitan por ese lugar. También pasan colectivos de larga distancia y miles de automovilistas que conectan el sur argentino con el resto del país.
Además, el propio informe ratificó la continuidad de la restricción para vehículos de hasta 60 toneladas, una medida que busca reducir el impacto sobre una estructura que evidencia el paso de los años, el peso creciente del tránsito pesado y el inexistente mantenimiento.
Detrás de la preocupación también aparece otro factor que inquieta a gobernadores, intendentes y usuarios de las rutas nacionales. Las obras recomendadas por los especialistas dependerán de la disponibilidad presupuestaria de Vialidad Nacional, un organismo que atraviesa una fuerte reducción de recursos en el marco de la política de ajuste impulsada por el gobierno de Javier Milei.
De hecho, los propios técnicos enumeraron una larga lista de intervenciones pendientes. Entre ellas figuran el ajuste y reemplazo de dispositivos de apoyo, reparaciones en sectores de hormigón deteriorado, trabajos de impermeabilización, mejoras en la carpeta de rodamiento, reacondicionamiento de juntas de dilatación, reparación de barandas, iluminación y señalización.
Mientras tanto, el informe también termina dándole respaldo a las advertencias que Río Negro había realizado semanas atrás. A fines de marzo, la Provincia exigió a Nación un diagnóstico urgente sobre el estado del puente y advirtió sobre el impacto que podría generar cualquier problema estructural en un corredor vital para la economía regional y nacional.
Por ahora, Vialidad Nacional descarta un escenario de colapso. Sin embargo, el diagnóstico es contundente: la estructura presenta daños concretos, necesita mantenimiento y requiere inversiones para evitar que el deterioro siga avanzando. Todo esto ocurre en una de las obras más sensibles de la Ruta 22, la misma que cada día sostiene el flujo de personas y mercancías entre la Patagonia y el resto de Argentina.