Hay edificios que son viejos y hay edificios que guardan una historia entera adentro. La histórica Bodega de los Salesianos, en Luis Beltrán, pertenece a esa segunda categoría. La Legislatura de Río Negro acaba de darle el reconocimiento que muchos vecinos esperaban: fue declarada monumento histórico provincial por unanimidad.
La historia de esta construcción se remonta a 1904, cuando los salesianos pidieron tierras en Luis Beltrán para comenzar a cultivar viñedos. Con el paso de los años, aquel proyecto fue creciendo hasta transformarse en una pieza fundamental de la producción vitivinícola del Valle Medio.
En 1923 comenzó la construcción de la bodega, levantada con los avances tecnológicos disponibles para aquella época. Allí, bajo la dirección del salesiano Pablo Robotti, no solo se elaboraron vinos: también comenzó a dictarse la carrera de técnico enólogo, formando a profesionales que después llevaron sus conocimientos a distintos rincones de la Patagonia.
Y ahí aparece una de las claves de su historia. La vitivinicultura ya estaba en manos de inmigrantes españoles e italianos que habían trabajado la tierra de manera artesanal, pero los salesianos aportaron formación y profesionalización. Muchos de aquellos técnicos terminaron trabajando en diferentes lugares y contribuyeron al crecimiento de la vitivinicultura rionegrina.
Para los vecinos de Luis Beltrán, además, la bodega no es solamente una construcción antigua. Está detrás del Colegio Salesiano y forma parte de los recuerdos de varias generaciones. El legislador Luciano Delgado Sempé, impulsor de la iniciativa, recordó incluso que de chico iba a jugar allí sin imaginar que ese lugar terminaría convirtiéndose en un verdadero tesoro histórico del Valle Medio.
La producción llegó a su final en 1982, después de casi seis décadas de actividad. Pero la historia no terminó con el último vino. Ahora aparece un nuevo desafío: recuperar el edificio y convertirlo nuevamente en un espacio que ponga en valor la identidad productiva de la región y funcione como un faro para las nuevas generaciones interesadas en la vitivinicultura.
Con 39 legisladores presentes, el proyecto recibió el respaldo unánime. Así, la vieja “Bodega de los Curas” dejó de ser solamente un recuerdo de Luis Beltrán para convertirse oficialmente en patrimonio histórico de Río Negro. Un reconocimiento que abre la puerta a que aquella construcción donde alguna vez se soñó y se trabajó por los vinos de la Patagonia vuelva a ocupar el lugar que merece.