La política rionegrina suma un nuevo capítulo cargado de ruido y señales cruzadas. Ariel Rivero, el primer dirigente en levantar las banderas de Javier Milei en la provincia, decidió pegar un portazo que venía gestándose hace tiempo. Pero no solo eso: en cuestión de semanas pasó de ser referente libertario a orbitar cerca del pastor Dante Gebel. Mientras deja abierta la puerta para acercarse al gobierno de Alberto Weretilneck,
Sin embargo, el quiebre no fue de un día para el otro. Rivero acumulaba malestar dentro del espacio libertario, sobre todo desde que la conducción nacional empezó a ordenar el tablero en Río Negro con otros nombres. La elección de Lorena Villaverde como figura central terminó de dinamitar una interna que nunca encontró equilibrio. “Me voy desilusionado”, lanzó el exintendente de Campo Grande, dejando al descubierto una trama de tensiones, pases de factura y desgaste político.
Rivero no solo se fue del ala de MIlei: cambió el discurso. De defender el modelo libertario pasó a cuestionarlo con dureza, apuntando contra la inflación, el rumbo económico y, sobre todo, el impacto en las economías regionales. En una provincia golpeada por la crisis frutícola, el mensaje no es menor y busca reconectar con el territorio, donde el malestar crece en silencio.
Ahora bien, lo que terminó de encender las alarmas fue su último movimiento. En un acto en Lanús, al que llegó de la mano del legislador porteño Eugenio Casielles, Rivero se mostró en un armado completamente distinto al que venía transitando. Allí compartió espacio con dirigentes sindicales y sectores productivos, en un intento por construir algo nuevo, por fuera de las estructuras tradicionales.
Y es en ese contexto donde aparece el nombre de Gebel. No como candidato todavía, pero sí como una figura que empieza a ganar volumen en un armado que mezcla política, valores y redes sociales. Cerca de Rivero lo dicen sin rodeos: “es una opción cercana”. Traducido al lenguaje político, significa que el ex libertario ya está mirando otro tablero.
Además, este movimiento se suma a otro dato que no pasó desapercibido: hace apenas semanas, el propio Rivero no descartaba sumarse al gobierno provincial, lo que lo acercaba indirectamente al esquema de Weretilneck. Es decir, en muy poco tiempo pasó de Milei a coquetear con el oficialismo rionegrino, y ahora suma un guiño a Gebel. Un zigzag que refleja, más que una estrategia clara, la búsqueda desesperada de reposicionarse.
Con su sello Primero Río Negro habilitado por la Justicia como partido de distrito, aparece como buena opción para que en caso de que Gebel lance su candidatura a presidente, pueda tener candidatos propios en la provincia.
Hace meses que Rivero se posicionó en contra de La Libertad Avanza y los dirigentes que representan a la fuerza en Río Negro. Y el último cruce fue con los casos de corrupción dentro del gobierno de Milei que el propio presidente intenta desconocer.