“La libertad de elegir y pagar su obra social para estatales rionegrinos representa un desafío y una oportunidad para el IPROSS”, afirmó Alberto Weretilneck al defender el proyecto que permitirá a los agentes públicos provinciales optar por otra obra social. El gobernador sostuvo que la obra social estatal está en condiciones de competir con prepagas y sindicales, pero advirtió que la nueva realidad la obligará a mejorar sus prestaciones y responder con mayor rapidez a sus afiliados.
La iniciativa abre una etapa inédita para el Instituto Provincial del Seguro de Salud (IPROSS), que históricamente concentró la cobertura de los trabajadores estatales de Río Negro. Ahora, sus afiliados tendrán la posibilidad de elegir y pagar otra obra social, una decisión que introduce competencia en un sistema que hasta el momento no tenía esa alternativa.
“Creemos que el IPROSS tiene todas las condiciones para competir en el mercado, por los servicios que brinda”, sostuvo Weretilneck. Y agregó que la posibilidad de elección no debería ser vista solamente como una amenaza para la obra social provincial, sino como una oportunidad para que continúe mejorando y creciendo.
El desafío no es menor. Con más de 130.000 afiliados directos e indirectos, IPROSS deberá convencer a sus propios beneficiarios de que quedarse es una buena decisión. En otras palabras, ya no alcanzará con tener una afiliación asegurada por la condición de empleado público: habrá que responder con prestaciones que estén a la altura de las expectativas.
En ese sentido, el gobernador destacó algunos de los cambios que, según planteó, ya se vienen produciendo dentro del organismo. Mencionó especialmente la cobertura en discapacidad y diabetes, además del incremento de la cobertura de medicamentos. Para Weretilneck, esos avances permiten afrontar el nuevo escenario desde una posición diferente.
“Esto obliga a IPROSS a seguir mejorando su prestación, dando respuestas ágiles y de calidad a sus afiliados frente a la competencia”, remarcó el mandatario. La frase expone el principal desafío de la reforma: si los trabajadores tendrán libertad para elegir, la permanencia de los afiliados dependerá cada vez más de la calidad de la atención y de la capacidad de resolver sus necesidades.
El gobernador definió la decisión como “un cambio histórico” para IPROSS y aseguró que, desde su creación, la obra social provincial nunca tuvo la posibilidad de competir en igualdad de condiciones con otras alternativas. Ahora esa puerta se abre y el organismo deberá demostrar, con servicios concretos, que puede sostener a sus afiliados frente a las prepagas y las obras sociales sindicales.
La reforma, además, coloca al Estado provincial frente a un nuevo escenario: IPROSS tendrá que competir por sus propios afiliados. Y en esa competencia, la promesa de una mejor cobertura deberá traducirse en respuestas concretas para miles de trabajadores y sus familias.