Un colectivo que trasladaba a 56 trabajadores afectados al proyecto hidrocarburífero Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) terminó secuestrado en plena Ruta Nacional 3, cerca de Sierra Grande, después de que un control detectara que la unidad no tenía habilitación provincial para prestar el servicio y tampoco contaba con la Revisión Técnica Obligatoria (RTO).
El operativo se realizó a la altura del kilómetro 1264 de la Ruta 3, donde inspectores de la Secretaría de Transporte de Río Negro, acompañados por personal policial y autoridades municipales, detuvieron el micro para controlar la documentación. La revisión no tardó en encontrar las irregularidades que terminaron con la desafectación de la unidad.
En concreto, cuando los inspectores solicitaron los papeles correspondientes, comprobaron que el colectivo no estaba habilitado por la Provincia para realizar ese tipo de traslado y que tampoco había pasado por los talleres correspondientes para obtener la RTO. Dos requisitos básicos para que un transporte de pasajeros pueda circular legalmente y, sobre todo, trasladar personas durante cientos de kilómetros.
Pero el dato que le pone una dimensión todavía mayor al procedimiento es la cantidad de pasajeros. Eran 56 trabajadores que viajaban vinculados a las tareas de construcción del proyecto VMOS, uno de los emprendimientos hidrocarburíferos de mayor magnitud que se desarrolla actualmente sobre la costa atlántica rionegrina.
Según la información difundida, se trata de un colectivo perteneciente a una empresa provincial que trasladaba a los obreros hacia el ejido urbano de Sierra Grande. Sin embargo, al momento del control, la unidad no pudo acreditar que cumpliera con las condiciones exigidas para prestar el servicio.
Por eso, la decisión fue contundente: el colectivo quedó fuera de circulación y bajo resguardo policial. Los trabajadores, mientras tanto, quedaron varados y debieron esperar una alternativa para poder continuar con su traslado.
Porque detrás de una habilitación vencida o de una RTO inexistente no hay solamente un problema administrativo. Hay personas sentadas arriba de un colectivo, muchas veces durante largas distancias y por rutas de intenso tránsito, confiando en que la unidad en la que viajan está en condiciones y que quien presta el servicio cumple con las exigencias correspondientes.
Y esta vez fueron 56 obreros vinculados a VMOS los que quedaron en el medio de una situación que pudo haber terminado de otra manera. El control frenó el viaje antes de que el colectivo continuara circulando en esas condiciones y volvió a dejar expuesto un problema que ya había aparecido meses atrás en la misma ruta.
El colectivo terminó detenido. Los trabajadores tuvieron que esperar. Y la Ruta 3 volvió a convertirse en el escenario donde un control de transporte destapó algo que no debería ser una sorpresa: cuando los controles aparecen, también aparecen los que circulan al margen de las reglas.