Los tradicionales dulces de frutas finas de El Bolsón tendrán próximamente una nueva etapa en Neuquén. Michele Roger, responsable de Moonlight Mermeladas, comenzó hace cinco años a comercializar en la capital neuquina los productos que su familia elabora desde hace más de tres décadas en la Comarca Andina y ahora se prepara para producirlos también en una sala de elaboración de Neuquén.
Roger contó el proceso durante una entrevista en el programa “Nos Vamos”, donde explicó que su vínculo con los dulces surgió a partir de una necesidad concreta: dar a conocer en Neuquén frutas patagónicas que todavía son poco habituales para los consumidores locales.
Entre las variedades que comercializa se encuentran arándano, cassis, calafate, corinto, sauco, grosella y guinda. Esta última ocupa un lugar especial dentro de la propuesta y es, según la emprendedora, uno de los productos más buscados por sus clientes.
La nueva etapa permitirá que Moonlight Mermeladas tenga producción en Neuquén, además de mantener el vínculo productivo con El Bolsón. Para Roger, se trata de un paso importante después de cinco años de comercialización y formación en la elaboración de dulces y mermeladas.
Una tradición familiar que nació hace más de 30 años
El emprendimiento tiene una historia que excede a la marca Moonlight. La familia de Roger lleva más de 30 años elaborando mermeladas en El Bolsón, una zona reconocida por su producción de frutas finas y por los sabores asociados a la identidad gastronómica de la Patagonia.
Roger explicó que el emprendimiento familiar comercializa sus productos bajo la denominación “Abuelo Esteban”, mientras que Moonlight Mermeladas representa su proyecto en Neuquén.
Durante los últimos cinco años, la emprendedora se ocupó de traer esos productos desde El Bolsón y acercarlos al público neuquino. Ahora, con su formación específica en elaboración de dulces, busca trasladar parte de ese proceso a la ciudad.
El objetivo no es abandonar el origen del producto, sino sumar una nueva raíz neuquina a una elaboración que conserva su identidad patagónica.
¿Por qué las frutas de El Bolsón tienen un sabor particular?
Uno de los aspectos que Roger destacó durante la entrevista es la importancia del lugar donde se produce la fruta.
La familia trabaja con frutas provenientes de El Bolsón y de la Comarca Andina, además de contar con producción propia. La emprendedora explicó que las características del suelo y las condiciones de la zona influyen directamente en el resultado final.
Según detalló, la fruta permanece más tiempo en la planta y desarrolla características de sabor diferentes a las que pueden encontrarse en otras regiones.
La diferencia también aparece al comparar una misma variedad. Roger puso como ejemplo la frutilla: la que produce en Neuquén presenta, según su experiencia, un perfil más ácido debido a las características del suelo, mientras que para determinados dulces busca conservar las particularidades de la fruta producida en El Bolsón.
Ese vínculo entre territorio, materia prima y elaboración es uno de los principales atributos que busca preservar el emprendimiento.
La guinda, el dulce que se convirtió en favorito
Entre todas las variedades, el dulce de guinda aparece como uno de los productos más reconocidos de Moonlight Mermeladas.
Roger contó que logró desarrollar una combinación particular a partir del uso de una pectina que permite equilibrar el dulzor y la acidez característica de la guinda.
Pero el reconocimiento no quedó solamente en una degustación. En Neuquén, esa variedad también encontró rápidamente su público.
“El dulce de guinda es el preferido de todos”, resumió Roger al describir las preferencias de sus clientes.
Los frutos exóticos son parte del atractivo
Más allá de la guinda, hay otro factor que explica el interés que despertaron los productos: la posibilidad de probar frutas que no forman parte del consumo cotidiano en Neuquén.
El calafate, el corinto, el cassis y el sauco, entre otras variedades, son identificados por Roger como algunos de los productos que generan mayor curiosidad.
La explicación es sencilla: son sabores que no siempre están disponibles en los comercios habituales.
Esa característica convirtió a las mermeladas en una propuesta vinculada no solamente con la alimentación, sino también con la posibilidad de conocer sabores propios de distintos puntos de la Patagonia.
En ese sentido, el emprendimiento funciona como un puente entre dos territorios: la producción familiar de El Bolsón y el público de Neuquén.
Neuquén Emprende, una vidriera para los productos
La participación de Roger en Neuquén Emprende también cumple un papel central en esta nueva etapa.
La feria se convirtió en un espacio de exposición y comercialización para cientos de emprendimientos locales. En distintas ediciones, el evento reunió a más de 150 emprendedores y ofreció productos que van desde alimentos y dulces hasta artesanías, textiles y propuestas gastronómicas.
La experiencia de Roger se vincula con uno de los objetivos centrales de este tipo de espacios: permitir que los emprendedores prueben sus productos directamente con el público, reciban devoluciones y construyan una clientela.
De hecho, la propia Municipalidad de Neuquén ha señalado que Neuquén Emprende busca acompañar a los proyectos hasta que puedan dar un salto hacia un comercio o una sala de elaboración propia.
En el caso de Moonlight Mermeladas, ese proceso comienza a tomar forma con la posibilidad de elaborar en una sala habilitada en la ciudad.
Una nueva etapa para Moonlight Mermeladas
Para Roger, producir en Neuquén significa también resolver una cuestión práctica.
Hasta ahora debía viajar a El Bolsón para participar del proceso de elaboración junto con su familia. Contar con un espacio en la capital neuquina le permitirá elaborar localmente y continuar participando de las ferias y espacios de comercialización.
Al mismo tiempo, el proyecto conservará el componente familiar que dio origen a los productos.
La materia prima seguirá teniendo una fuerte relación con El Bolsón y la Comarca Andina, mientras que la elaboración en Neuquén permitirá ampliar la presencia de la marca y darle mayor autonomía al emprendimiento de Roger.
Ese modelo puede resumirse en una combinación: frutas patagónicas, conocimiento familiar y producción neuquina.
El valor de convertir un sabor regional en un producto local
El Bolsón tiene una fuerte asociación con las frutas finas, los productos artesanales y la gastronomía regional, elementos que forman parte de su identidad productiva y turística.
La llegada de esos sabores a Neuquén amplía el acceso de los consumidores a variedades menos conocidas y, al mismo tiempo, genera una oportunidad para que una emprendedora local transforme ese vínculo comercial en una actividad productiva propia.
La próxima etapa será observar cómo responde el público cuando los productos comiencen a elaborarse también en Neuquén y qué nuevas variedades pueden incorporarse a la propuesta.