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La oportunidad que puede transformar a Río Negro: llegan inversiones por US$48.000 millones

Los proyectos Argentina LNG y Vaca Muerta Sur abren una oportunidad inédita para la provincia. Un informe sostiene que el desafío será transformar ese flujo de inversiones en empleo privado, servicios de alto valor agregado y desarrollo para el Corredor Atlántico.

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Martes, 21 de julio de 2026 a las 09:22
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Río Negro: ¿logrará retener los 48.000 millones en inversiones?

La lluvia de inversiones más grande de la historia reciente de Río Negro ya tiene cifras que impactan: unos 48.000 millones de dólares llegarán de la mano de los proyectos Argentina LNG y Vaca Muerta Sur. Sin embargo, detrás de esa promesa de crecimiento aparece una advertencia que enciende las alarmas: si la provincia no actúa rápido, el dinero podría pasar de largo y los mayores beneficios terminarían en otras ciudades del país.

Esa es la principal conclusión de un informe elaborado por la consultora Praxis, publicado por Noticias Argentinas al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. El estudio analiza el escenario que se abre para Viedma y el Corredor Atlántico y plantea un interrogante tan simple como inquietante: ¿cuánto de esa fortuna realmente quedará en Río Negro?

Los números son gigantescos. El informe estima que unos 30.000 millones de dólares estarán vinculados al megaproyecto Argentina LNG, otros 15.000 millones al desarrollo integral del gas natural licuado y 3.000 millones al oleoducto Vaca Muerta Sur. Nunca antes la provincia había estado frente a un flujo de inversiones de semejante magnitud.

Pero el entusiasmo convive con una advertencia. Para Eugenia Soler, directora de Praxis, existe un escenario que podría transformar esta oportunidad histórica en una ocasión perdida. Si Río Negro no logra desarrollar empresas, profesionales y servicios propios, buena parte de los contratos de mayor valor agregado podrían quedar en manos de firmas radicadas fuera de la provincia.

"Si no actuamos rápido, corremos el riesgo de transformarnos en un simple enclave exportador", alertó la politóloga, quien sostuvo que el verdadero desafío no pasa solamente por recibir las inversiones, sino por convertirlas en empleo privado, desarrollo tecnológico y crecimiento económico local.

En ese tablero, el informe coloca a Viedma en un lugar estratégico. Aunque las grandes terminales industriales y portuarias estarán ubicadas a decenas de kilómetros, la capital rionegrina aparece como la ciudad con mayores posibilidades de concentrar los servicios profesionales, financieros, tecnológicos y administrativos que demandarán los megaproyectos.

Sin embargo, también enfrenta un desafío complejo. El estudio habla de la denominada "paradoja viedmense". Con una tasa de desempleo de apenas el 2,1%, una de las más bajas del país, la ciudad exhibe un dato envidiable. Pero detrás de esa estadística aparece otro problema: gran parte del empleo depende del Estado. Para captar la ola de inversiones será necesario fortalecer el sector privado y generar perfiles especializados en ingeniería, agrimensura, gestión ambiental, consultoría técnica, informática y servicios financieros.

El informe también deja en claro que ninguna localidad podrá afrontar este proceso en soledad. La estrategia pasa por repartir funciones dentro del Corredor Atlántico. Sierra Grande se perfila como el gran polo exportador de petróleo; San Antonio Este como nodo del procesamiento de gas; Valcheta como eje logístico terrestre; y Viedma como el cerebro administrativo, tecnológico y financiero del desarrollo energético.

Pero la transformación no terminará allí. Praxis también pone la lupa sobre un actor muchas veces olvidado: el campo. El Valle Inferior y la zona de General Conesa aparecen como piezas fundamentales para abastecer de alimentos a los miles de trabajadores que demandarán los nuevos proyectos. La producción de frutos secos, carne, lácteos y hortalizas podría convertirse en otro de los grandes motores económicos de una provincia que, por primera vez en décadas, tiene la posibilidad de cambiar definitivamente su matriz productiva.

La oportunidad es histórica. El interrogante, ahora, ya no pasa por saber si las inversiones llegarán. La verdadera discusión será si Río Negro logra convertir esos 48.000 millones de dólares en desarrollo propio o si la mayor parte de esa riqueza termina generando empleo, empresas y negocios lejos de la provincia.

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