La muerte de Carlitos, el hombre de 40 años oriundo del oeste neuquino que fue encontrado sin vida dentro de un cajero automático del centro de Neuquén, dejó una imagen difícil de olvidar. Pero también volvió visible una realidad que, para muchos trabajadores, no comenzó esa mañana.
Cada día, antes de que los clientes lleguen a hacer un trámite, hay personas que abren la puerta de esos cajeros sabiendo que pueden encontrarse con cualquier escenario. No trabajan para el banco ni forman parte de su plantel permanente. Son empleados de una empresa tercerizada encargada de la limpieza y, muchas veces, son los primeros en enfrentar una realidad que permanece oculta detrás de las puertas automáticas.
Desde el sindicato bancario reconocieron que el fallecimiento de Carlitos sacudió a todos, pero remarcaron que el problema viene desde hace años y se repite prácticamente todos los días.
"Es todos los días, todo el día"
El referente de la Comisión Gremial Interna del BPN, Alfredo Soto, aseguró que la situación dejó profundamente impactados a quienes estaban trabajando cuando ocurrió el hallazgo.
"Conmociona, no hay otra palabra porque son situaciones que uno no pretende ver nunca", expresó en diálogo con AM550.
Según explicó, el Banco Provincia del Neuquén es la entidad con mayor cantidad de cajeros automáticos en la ciudad y, por esa razón, es uno de los lugares donde con más frecuencia pernoctan personas en situación de calle.
"Es todos los días, todo el día, siempre hay gente durmiendo", afirmó.
Soto aclaró que el problema no recae directamente sobre los empleados bancarios sino sobre quienes llegan cada mañana para limpiar esos espacios.
Lo que encuentran cuando abren la puerta
Después de conversar con trabajadores de la empresa de limpieza, Soto dijo que conoció situaciones que ni siquiera imaginaba.
Contó que en varias oportunidades encuentran jeringas tiradas dentro de los cajeros, restos de basura, botellas utilizadas como baño o personas que hicieron sus necesidades dentro de los cestos.
A eso se suma una situación que también se volvió habitual: cuando llegan alrededor de las 7.30 para comenzar la limpieza, muchas veces quienes pasaron la noche allí no quieren retirarse.
Las trabajadoras primero dialogan con ellos y les explican que necesitan ingresar para hacer su tarea. Si no logran que abandonen el lugar, deben solicitar la intervención policial para poder continuar con el trabajo.
Un episodio que quedó grabado
Soto recordó un hecho ocurrido la semana pasada que muestra hasta dónde puede escalar la situación.
Relató que comenzaron a escuchar fuertes golpes provenientes del sector de los cajeros. En un primer momento pensaron que alguien intentaba romper el lugar, pero en realidad eran bomberos que forzaban la puerta para despejar un cajero en el que un hombre que se había encerrado y se negaba a salir.
"Había mucho olor cuando abrieron", recordó.
Son escenas que no suelen trascender, pero que forman parte de la rutina de quienes mantienen esos espacios abiertos para el resto de los usuarios.
Entre la necesidad de ayudar y la obligación de mantener el lugar
Soto sostuvo que nadie desconoce la realidad de quienes buscan refugio del frío en los cajeros automáticos.
"Uno siente empatía. Sabemos que son personas en situación de calle, la mayoría de las veces relacionadas con problemáticas de consumo y uno entiende que se cubran del frío", señaló.
También explicó que las trabajadoras procuran mantener siempre un trato respetuoso antes de pedir la intervención policial y que intentan resolver cada situación mediante el diálogo.
Al mismo tiempo, reconoció que algunas entidades financieras optaron por cerrar sus cajeros durante la noche para evitar estos episodios, aunque admitió que se trata de una decisión compleja.
"Es dura la decisión; humanamente cuesta decir 'cierro el cajero, miro para otro lado y me saco el problema de encima'", expresó.
Una problemática que volvió al centro de la escena
La muerte de Carlitos volvió a abrir una discusión que excede el hecho puntual.
En los últimos días se conoció que el hombre había recibido asistencia en distintas oportunidades por parte de la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de la Provincia. También le habían ofrecido ingresar al refugio nocturno habilitado sobre la Ruta Provincial 7, aunque, como establece el funcionamiento del dispositivo, el acceso y la permanencia dependen de la decisión voluntaria de cada persona.
Mientras la Justicia espera el resultado definitivo de la autopsia para establecer la causa de la muerte, el caso dejó al descubierto otra realidad silenciosa: la de quienes pasan la noche en un cajero buscando resguardo y la de quienes, cada mañana, deben ingresar para limpiar un espacio donde muchas veces encuentran mucho más que suciedad.