El peronismo de Río Negro empezó a jugar fuerte y ya tiene una fecha marcada en rojo. El próximo 8 de agosto, los principales referentes del justicialismo se reunirán en un acto que lanzará la candidatura a gobernadora de María Emilia Soria y buscará enviar un mensaje contundente: cerrar las internas y encolumnarse detrás de la intendenta de General Roca como la gran apuesta para disputar la Gobernación en 2027. La movida apunta a mostrar fortaleza en una provincia donde el PJ lleva más de 20 años sin gobernar.
La decisión no es casual. Después del triunfo obtenido en las últimas elecciones legislativas, donde el peronismo fue una de las pocas fuerzas que logró imponerse en el país, comenzó a tomar forma un operativo político para instalar una candidatura con suficiente volumen electoral. En ese escenario, la jefa comunal aparece como la dirigente con mayor consenso interno para encabezar el desafío de recuperar el poder provincial.
Sin embargo, la estrategia no se limita al justicialismo tradicional. Los organizadores del encuentro trabajan para sumar a otros espacios del campo popular y ampliar la base política. El objetivo es construir un frente competitivo frente a un escenario donde imaginan que sectores del PRO, la UCR y La Libertad Avanza podrían confluir en una misma propuesta electoral.
Además, otro de los puntos centrales será terminar de cerrar las heridas que durante años dividieron al peronismo rionegrino. La convocatoria pretende reunir a todas las corrientes internas y dejar atrás viejas disputas que, en elecciones anteriores, debilitaron al espacio y facilitaron el triunfo de otras fuerzas políticas.
En paralelo, ya comenzaron las conversaciones para definir el futuro armado electoral. Una de las alternativas que más fuerza cobra es que la fórmula incluya a un dirigente de Bariloche, la ciudad con mayor peso electoral de la provincia. No obstante, esa definición quedará supeditada a las negociaciones con los sectores que puedan incorporarse a una alianza más amplia.
El acto del 8 de agosto también tendrá un fuerte contenido simbólico. Será la primera demostración pública de unidad con la mirada puesta en 2027 y buscará instalar a la intendenta roquense como la principal referencia opositora en la provincia. La intención es acelerar el posicionamiento político con mucha anticipación y evitar disputas internas que desgasten la candidatura.
Así, mientras el calendario electoral todavía parece lejano, el peronismo rionegrino decidió adelantarse a la pelea. Con un mensaje de unidad, acuerdos y amplitud, buscará convencer a propios y ajenos de que esta vez está dispuesto a dar una batalla sin fisuras para intentar volver a la Gobernación después de más de dos décadas.