En medio de un contexto donde alquilar se vuelve cada vez más difícil por los altos costos y requisitos, un nuevo problema agrava la situación: el aumento de estafas vinculadas a alquileres permanentes y temporarios. Desde la Policía provincial advierten que las denuncias vienen en aumento y lanzaron una campaña de prevención para evitar que más personas caigan en estos fraudes.
El fenómeno no es nuevo, pero en el último tiempo se volvió más frecuente y elaborado. Según el Departamento de Delitos Económicos, los estafadores utilizan publicaciones con fotos reales de viviendas, tomadas de avisos legítimos o perfiles verificados, lo que genera una falsa sensación de confianza en quienes buscan alquilar.
La maniobra suele comenzar con una oferta atractiva, generalmente con precios por debajo del promedio del mercado. A partir de ahí, el supuesto propietario o intermediario solicita una seña para “reservar” el inmueble y presiona con la alta demanda para acelerar la decisión. Ese apuro es una de las principales señales de alerta.
En muchos casos, tras recibir el dinero, el estafador desaparece y bloquea todo contacto. En otros, continúa el engaño pidiendo más transferencias bajo excusas como gastos administrativos o supuestos errores en la operación. Los montos iniciales suelen ser bajos, lo que reduce las sospechas y aumenta las probabilidades de concretar la estafa.
Desde la Policía recomiendan prestar especial atención a ciertas señales: precios demasiado bajos, pedidos de transferencias urgentes, imposibilidad de visitar la propiedad y comunicaciones limitadas a redes sociales o mensajería. “Si parece demasiado bueno para ser real, probablemente no lo sea”, advierten.
Ante una situación sospechosa o si ya se concretó la estafa, las autoridades insisten en la importancia de realizar la denuncia. Las víctimas pueden acercarse a la comisaría más cercana o al Departamento de Delitos Económicos, ubicado en Ministro González 370, presentando los comprobantes de transferencia y cualquier otra evidencia.
Además, sugieren utilizar plataformas oficiales o aplicaciones reconocidas para la búsqueda de alquileres y evitar operaciones informales, especialmente en fechas de alta demanda como fines de semana largos o vacaciones, cuando este tipo de engaños suele multiplicarse. El crecimiento de estas estafas expone no solo la vulnerabilidad de quienes buscan vivienda, sino también la necesidad de extremar precauciones en un mercado cada vez más tensionado.