Un neuquino busca superarse personalmente con una meta que consiguió gran acompañamiento en redes sociales: meterse los 365 días del año al río Limay, en todas las estaciones sin importar el clima ni la hora.
Lo que comenzó como una meta personal de Tomas Kais para ganar disciplina y ser constante con un hábito, terminó viralizándose y sumando seguidores que lo alientan a cumplir la meta final.
El joven de 25 años relató a Mejor Informado que todo inició como un desafío personal para salir “de la comodidad de mi rutina y poner a prueba mi constancia. Meterse un día es fácil, pero sostenerlo todos los días del año te exige otra cabeza”. Lo que no esperaba era que esto tenga tanta repercusión y apoyo.
Aunque el objetivo inicial era ver qué tan constante podía ser con una actividad que lo obliga a superarse, la realidad es que la comunidad comenzó a interesarse con la propuesta y lo siguen para ver cómo va progresando día a día.
El lugar elegido para esta actividad no es un escenario cualquiera, el río Limay es uno de los espacios más representativos de Neuquén y sus habitantes. Cada inmersión diaria no solo muestra un desafío individual, sino también un paisaje cotidiano para muchos vecinos, que reconocen ese entorno y lo sienten propio.
Qué ritual hace antes del contacto con el agua
Tomas relata que su primera sensación física al sumergirse es resistirse, sin embargo esa es la parte más fundamental ya que permite trabajar lo mental. “Una vez que regulas la respiración y entras en calma, todo se vuelve más llevadero. Salís renovado, lleno de energía y con la cabeza con mucha más claridad”, comenta sobre la práctica.
Aclara que previo a esto realiza una especie de rutina que le permita estar en condiciones de sumergirse sin comprometer su salud, además de que solo pasa segundos en el agua. Antes de la inmersión realiza una entrada de calor, un ejercicio intenso y finalmente corre por la costa del río.
“Segundos antes de meterme, pongo la mente en blanco; no pienso en nada, ni en lo frío que debe estar, solo lo hago. Después de salir, lo importante es secarse rápido y abrigarse bien. Y lo hago con frío porque justamente ahí es donde están todos los beneficios para la salud”, explica.
El apoyo en redes y la viralización
Aunque comenzó como una actividad personal, tras completar una semana del desafío Tomas ya ha sumado adeptos que lo alientan y que incluso lo reconocen y saludan cuando está en el río.
“La llegada a la gente viene siendo increíble. El apoyo que me brindan por los comentarios, por mensajes privados y hasta en la calle es genial; realmente se siente el cariño y las ganas que tienen de que llegue a los 365 días, lo cual me motiva muchísimo a cumplirlo. Algo que empezó para ponerme a prueba y que subí a las redes solo para mantener una constancia, terminó siendo abrazado por todos, y eso me pone muy contento."
Más allá del desafío final, Tomas cree que el mayor aprendizaje es la constancia, la mentalidad que va desarrollando y la evolución en su salud. “Y si en mi camino termino motivando a alguien a romper sus límites y explorar su potencial, ya es ganar por dos."
Una actividad que no es para todos
La exposición al frío para recuperación muscular puede provocar efectos positivos en el cuerpo según la ciencia, entre ellos mayor energía, activación de la circulación y liberación de endorfinas.
Sobre estas prácticas de exposición al frío se recomienda tener precauciones: entrada al agua gradual, no permanecer demasiado tiempo y abrigarse correctamente después de salir, con el fin de reducir riesgos y cuidar la respuesta del cuerpo al frío.