El gobernador Alberto Weretilneck y los intendentes de El Bolsón, Bruno Pogliano, y Bariloche, Walter Cortés, buscan poner en marcha un reclamo conjunto para conseguir una solución definitiva al deteriorado estado de la Ruta Nacional 40 en la zona cordillerana de Río Negro, una traza estratégica para la comunicación entre las principales ciudades turísticas de la provincia y uno de los corredores más transitados por visitantes durante todo el año.
El planteo apunta directamente al Gobierno nacional y a Vialidad Nacional. La intención es que la Provincia encabece la presión política para conseguir partidas presupuestarias destinadas a una repavimentación integral y no repetir la historia de los bacheos provisorios que, según el reclamo, vuelven a quedar destruidos después de las lluvias, las heladas y las duras condiciones climáticas de la cordillera.
En ese escenario, el deterioro de la ruta dejó de ser solamente una molestia para quienes circulan. Los reclamos advierten que la calzada presenta baches profundos, hundimientos, desniveles pronunciados en las banquinas y sectores con señalización deficiente. Una combinación que transforma un viaje turístico en un recorrido cargado de riesgos y que también castiga a quienes utilizan diariamente la ruta para trabajar, trasladarse o abastecerse.
Además, el problema tiene una dimensión que excede largamente a El Bolsón y Bariloche. La Ruta Nacional 40 atraviesa una de las zonas de mayor atractivo turístico de Río Negro, conecta localidades cordilleranas y soporta durante buena parte del año un intenso movimiento de vehículos particulares, transporte de pasajeros y circulación vinculada a la actividad turística.
Por eso, el reclamo que impulsan los intendentes pretende tener una dimensión comarcal. Durante las actividades de la Fiesta de la Nieve en Bariloche, Pogliano y Cortés coincidieron en la necesidad de unificar posiciones y llevar el planteo al gobernador Weretilneck para que la Provincia utilice todo su peso institucional frente a Nación.
La idea es concreta: que los municipios no golpeen cada uno por su lado las puertas del Gobierno nacional, sino que Río Negro se presente con un reclamo político unificado para exigir una obra que, por sus características, requiere una inversión que excede las posibilidades municipales.
Y mientras se intenta armar ese frente común, los antecedentes muestran que el problema no apareció ayer. En 2023, el Concejo Deliberante de El Bolsón había declarado la Emergencia Vial del tramo comprendido entre Río Foyel y el Paralelo 42°, además de solicitar al Estado nacional la incorporación de fondos para ejecutar trabajos sobre la Ruta Nacional 40.
Aquel pedido también apuntaba a conseguir recursos para el asfaltado del sector. Sin embargo, el reclamo volvió a aparecer sobre la mesa varios años después, con una ruta que continúa mostrando sectores deteriorados y con los bacheos provisorios cuestionados por su escasa duración.
En el nuevo planteo también aparece la necesidad de ampliar la mirada sobre el corredor. El reclamo no se limita exclusivamente al tramo Río Foyel-El Bolsón, sino que busca contemplar otros sectores de la Ruta 40, incluso hacia Villa Mascardi, donde el deterioro de la traza también genera preocupación entre quienes utilizan habitualmente el camino.
Así, la discusión empieza a cambiar de eje. Ya no se trata solamente de tapar pozos cada vez que la ruta queda deteriorada. Lo que los municipios buscan instalar ahora es la necesidad de una obra estructural, con reasfaltado y mantenimiento integral, que permita dejar atrás el círculo interminable de bacheo, deterioro y nuevos reclamos.
Por otra parte, el pedido coloca a Weretilneck en el centro de una discusión que excede a los municipios. La Provincia pretende convertirse en la voz que lleve el reclamo ante el Ministerio de Economía de la Nación y Vialidad Nacional, con el objetivo de obtener los recursos necesarios para una intervención de mayor escala.
El planteo tiene además un componente económico que no puede ignorarse. Bariloche y El Bolsón son dos de los principales destinos turísticos de Río Negro y la Ruta 40 funciona como una de las vías fundamentales para el movimiento de turistas hacia la cordillera. Una ruta deteriorada no solamente representa un problema de seguridad vial: también afecta la imagen de un destino que recibe visitantes de todo el país y del exterior.
Mientras tanto, quienes transitan diariamente por la zona siguen encontrándose con una postal que se repite: asfalto deteriorado, baches, banquinas complicadas y reparaciones que, con el paso del tiempo y el clima cordillerano, vuelven a quedar expuestas.
Ahora, Weretilneck, Pogliano y Cortés buscan transformar ese malestar acumulado en un reclamo político conjunto. El desafío será conseguir que la presión se traduzca en algo más que otra promesa de reparación y que, finalmente, aparezcan los fondos para atacar el problema de fondo.
Porque la discusión ya no pasa solamente por quién tapa el próximo bache. El reclamo que comienza a tomar forma en la cordillera de Río Negro apunta mucho más alto: que la Ruta Nacional 40 deje de sobrevivir a fuerza de parches y tenga, de una vez, una reparación integral.