Quienes recorren las playas de la costa atlántica rionegrina comenzaron a encontrarse con una nueva señal de alerta. Esta vez el mensaje apunta a un problema mucho más silencioso: la situación que atraviesan los tiburones, especies clave para el equilibrio del ecosistema marino y que hoy enfrentan serias amenazas por la sobrepesca.
Con ese objetivo, la organización WCS Argentina instaló nueva cartelería informativa en La Ensenada, uno de los puntos más concurridos por los pescadores deportivos. La iniciativa forma parte del proyecto "Conservar Tiburones en Argentina", un programa que busca combinar ciencia, educación y participación ciudadana para proteger a estos grandes depredadores del mar.
Detrás de la medida hay una realidad preocupante. Según explicó el biólogo Lucas Albornoz, integrante del subprograma de tiburones y rayas de WCS Argentina, estas especies tienen una enorme dificultad para recuperarse cuando sus poblaciones disminuyen. A diferencia de otros peces que producen miles de huevos, los tiburones tienen pocas crías y ciclos reproductivos extremadamente lentos.
Uno de los casos más llamativos es el del tiburón bacota, una especie que necesita más de 22 años para alcanzar la madurez sexual. La situación es todavía más delicada para el cazón, considerado en peligro crítico de extinción y con un ciclo reproductivo que apenas se activa cada tres años. Por eso, los especialistas consideran fundamental que la conservación deje de depender solamente de las prohibiciones y se apoye también en la concientización.
La provincia dio un paso importante en ese sentido cuando aprobó la Ley 5706 de pesca deportiva, que obliga a devolver al mar todos los tiburones capturados en aguas rionegrinas. La normativa busca garantizar la supervivencia de especies que cumplen un rol fundamental en el ecosistema y que enfrentan una presión creciente en distintas regiones del Atlántico Sudoccidental.
Los resultados empiezan a verse. Gracias al trabajo conjunto entre científicos y pescadores deportivos, ya fueron marcados y devueltos al mar cerca de 4.000 tiburones. Además, se registraron 54 recapturas que permitieron obtener información clave sobre desplazamientos, crecimiento, supervivencia y comportamiento de distintas especies que habitan la costa argentina.
Mientras la temporada de pesca sigue atrayendo visitantes a las playas rionegrinas, los especialistas redoblan esfuerzos para que cada captura termine con una devolución responsable. El desafío ahora es que la imagen del pescador sosteniendo un tiburón para una foto quede definitivamente en el pasado y sea reemplazada por una nueva cultura de conservación que permita que estos gigantes del mar sigan nadando en las aguas patagónicas durante muchas generaciones más.