Marcelo Román volvió este viernes a la intendencia de Allen después de que el Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro dejara sin efecto la suspensión preventiva que le había impuesto el Concejo Deliberante. El regreso se concretó con un breve traspaso de mando con el intendente interino Fabián Figueroa, pero lejos de cerrar la crisis institucional, abrió un nuevo capítulo de tensión política en la ciudad.
El cambio de mando duró aproximadamente diez minutos y quedó formalizado mediante la firma de las actas correspondientes. Figueroa entregó nuevamente las riendas del municipio y Román recuperó el lugar del que había sido apartado durante más de un mes. El retorno estuvo acompañado por integrantes de su equipo y vecinos, en una jornada cargada de expectativa después de la resolución del máximo tribunal provincial.
Román calificó su regreso como una victoria de la institucionalidad y sostuvo que el fallo establece un antecedente para la provincia. El intendente cuestionó duramente la decisión de los concejales que habían respaldado su suspensión y aseguró que durante su gestión enfrentó conflictos políticos, personales y cuestionamientos que consideró injustificados.
Pero el regreso no llegó acompañado de un llamado a bajar la tensión. Todo lo contrario. Román anticipó que avanzará judicialmente contra los concejales que impulsaron su suspensión y aseguró que habrá consecuencias por lo ocurrido. La disputa que comenzó en el Concejo Deliberante, entonces, amenaza con trasladarse de lleno a los tribunales.
La crisis había comenzado el 8 de julio, cuando el Concejo Deliberante de Allen aprobó la suspensión preventiva del intendente. La medida terminó impidiendo que Román ejerciera el cargo desde el 24 de julio. Ahora, con el fallo del STJ, el escenario cambió por completo y el jefe comunal volvió a ocupar el sillón municipal.
En su regreso, Román también anticipó que realizará un control exhaustivo de la situación financiera y administrativa del municipio para determinar qué ocurrió durante el período en que estuvo apartado. Además, no descartó modificaciones en su gabinete y planteó que su prioridad será retomar la gestión y sostener las políticas municipales.
Y mientras Román vuelve al despacho, la pelea institucional está lejos de terminar. En Allen también comenzó a tomar forma la posibilidad de una revocatoria, un mecanismo que podría abrir otra instancia de conflicto alrededor de la continuidad del intendente.