Walter Cortés quiere que Bariloche vote en marzo de 2027 y no en septiembre, como establece actualmente el Código Electoral Municipal. Después del triunfo que consiguió junto a Alberto Weretilneck en las elecciones de convencionales constituyentes, el intendente busca cambiar el calendario electoral, tomar la iniciativa política y poner en marcha su proyecto de continuidad en el municipio. La jugada todavía necesita seis votos en el Concejo Deliberante, pero deja en claro que la carrera por la intendencia ya comenzó.
El resultado de ayer parece haberle dado a Cortés el impulso que necesitaba para acelerar sus movimientos. La alianza Estamos Haciendo Bariloche, que comparte con el gobernador Alberto Weretilneck, consiguió el 34% de los votos y se quedó con ocho de las 15 bancas de la Convención que tendrá a su cargo la reforma de la Carta Orgánica. Una victoria que fortaleció al intendente y también dejó una señal para el resto de los espacios políticos que ya miran hacia 2027.
Con ese escenario a favor, Cortés no quiere esperar hasta septiembre del año que viene para volver a someter su gestión al voto de los barilochenses. Su intención es que la ciudad abra el calendario electoral de 2027 y que la discusión por el poder municipal se resuelva antes de que comiencen las restantes convocatorias provinciales y nacionales. El argumento público es evitar que los vecinos queden atrapados en un "vendaval de elecciones", con comicios provinciales, nacionales, PASO y hasta una eventual segunda vuelta presidencial.
Sin embargo, detrás de esa explicación también aparece una jugada política evidente. Adelantar la elección le permitiría al jefe comunal aprovechar el envión de las urnas, instalar anticipadamente la discusión sobre su continuidad y obligar a sus adversarios a acelerar la construcción de candidaturas. Cortés acaba de conseguir una victoria importante y pretende transformar ese resultado en capital electoral para disputar otros cuatro años al frente del municipio.
Pero la iniciativa no está resuelta. El calendario vigente establece que las elecciones municipales deben realizarse el primer domingo de septiembre del año electoral. En 2027, esa fecha será el 5 de septiembre. Para reemplazarla por una convocatoria en marzo, el intendente deberá presentar un proyecto de ordenanza y conseguir al menos seis votos en el Concejo Deliberante. Si no reúne ese respaldo, la normativa seguirá vigente y los barilochenses tendrán que votar en septiembre.
La discusión legislativa promete convertirse en otro escenario de disputa política. No se trata solamente de modificar una fecha en el calendario, sino de definir cuándo cada sector tendrá que poner a prueba sus posibilidades electorales. Para el oficialismo, marzo puede representar una oportunidad para capitalizar el resultado reciente. Para la oposición, en cambio, el adelantamiento podría significar una carrera contra reloj para ordenar sus espacios y encontrar un candidato competitivo.
Además, el movimiento de Cortés tiene una lectura provincial. Su alianza con Weretilneck fue uno de los factores centrales del triunfo del domingo, pero la continuidad de ese entendimiento para 2027 todavía no está garantizada. El propio intendente había dejado abierta esa posibilidad al señalar que debían conversar sobre el armado electoral. Una definición que adquiere mayor relevancia cuando ambos dirigentes comienzan a diseñar sus respectivas estrategias para el próximo año.
De esta manera, Bariloche puede convertirse en uno de los primeros distritos de Río Negro en definir su futuro político en 2027. Cortés quiere que la elección llegue en marzo, cuando todavía esté fresco el resultado que le permitió quedarse con la mayoría de las bancas constituyentes. La pregunta ahora es si conseguirá los votos necesarios para cambiar las reglas del calendario o si sus adversarios lograrán frenar una jugada que, antes de discutir candidaturas, ya empezó a mover el tablero político de la ciudad.