Unos huesos que pasaron casi 20 años guardados en un museo de Río Negro podrían esconder una sorpresa científica: pertenecer a una especie de dinosaurio que todavía no fue identificada. Se trata de los restos de un titanosaurio que vivió hace unos 67 o 68 millones de años en la zona de Bajo Santa Rosa, y cuyo estudio volvió a poner a la Patagonia en el centro de la paleontología.
El material fue encontrado entre 2008 y 2012 en Cerro Salamanca, durante excavaciones realizadas por jóvenes investigadores de la Universidad Nacional del Comahue y el Conicet. Los fósiles llegaron al Museo Paleontológico Municipal Héctor Cabaza de Lamarque, donde quedaron fuera de los estudios durante años. Aunque los investigadores ya habían reconocido que se trataba de un dinosaurio de gran tamaño, todavía faltaba preparar las piezas y analizarlas en detalle.
La historia cambió cuando un nuevo equipo revisó las colecciones de los museos de la región. En el marco del proyecto El fin de la era de los dinosaurios, impulsado desde 2024 con apoyo de National Geographic, el paleontólogo Flavio Bellardini recorrió instituciones de la Línea Sur, entre ellas las de Valcheta, Jacobacci y Lamarque. La búsqueda apuntó a recuperar materiales fósiles que permanecían sin estudiar ni catalogar y que podían aportar información desconocida sobre el pasado de la Patagonia.
Al revisar los restos de Cerro Salamanca, los especialistas confirmaron que pertenecían a un titanosaurio, un dinosaurio herbívoro de cuatro patas, cuello largo y gran tamaño que habitó la Tierra durante el Cretácico. Sin embargo, la comparación con ejemplares ya conocidos reveló una particularidad: los huesos no encajaban claramente con ninguna de las especies identificadas hasta ahora. Los resultados del trabajo fueron publicados en la revista científica internacional Journal of Vertebrate Paleontology.
El descubrimiento tiene otro dato que llamó la atención de los investigadores. Los fósiles proceden de niveles geológicos cercanos al final del Cretácico, poco antes de la extinción masiva de los dinosaurios, y corresponden a un período en el que no se conocían animales de ese tamaño en esos niveles de la región. Esto abre la posibilidad de que el ejemplar haya sido uno de los últimos grandes dinosaurios que recorrieron esa parte de la Patagonia.
El hallazgo también refuerza la importancia de revisar los fósiles que permanecen guardados en los museos. El proyecto busca construir una base de datos con materiales de distintas localidades para reconstruir cómo eran los dinosaurios y la vegetación patagónica antes de la gran extinción. En Lamarque, unos huesos que parecían destinados al olvido volvieron a despertar el interés científico y dejaron una incógnita abierta: ¿qué dinosaurios habitaron la Patagonia en sus últimos millones de años y todavía no conocemos?