La psicóloga y escritora Yanela Duimich participó del programa La Segunda Mañana que se emite por AM550, y analizó el creciente uso de la inteligencia artificial como herramienta de consulta en temas de salud mental.
Durante la entrevista, advirtió que, si bien cada vez más personas recurren a este tipo de plataformas por su accesibilidad e inmediatez, no pueden reemplazar un proceso terapéutico real. “La terapia no tiene que ver solo con información, sino con entender cómo cada persona se vincula con su propio padecimiento, su historia y lo que le pasa en ese momento de su vida”, explicó.
En ese sentido, señaló que uno de los principales riesgos es que la inteligencia artificial tienda a “confirmar lo que uno piensa”, lo que puede generar un efecto de refuerzo en cuadros como la depresión o la hipocondría, en lugar de propiciar una mirada crítica. Duimich también remarcó que los tratamientos psicológicos implican un proceso que requiere tiempo, compromiso y trabajo personal, algo que no puede ser reemplazado por respuestas inmediatas. “Hay un lazo humano, una relación entre terapeuta y paciente que es fundamental y que no se puede automatizar”, sostuvo.
Otro punto clave que mencionó es la imposibilidad de la inteligencia artificial de evaluar situaciones de riesgo. A diferencia de un profesional, que puede detectar factores de vulnerabilidad y activar mecanismos de protección, estas herramientas no cuentan con criterios clínicos ni responsabilidad sobre la intervención.
Además, vinculó el crecimiento de estas consultas con las dificultades de acceso a la salud mental. Según planteó, la falta de recursos en el sistema público y los costos del ámbito privado empujan a muchas personas a buscar respuestas rápidas en entornos digitales.
Por último, consideró que, aunque la tecnología pueda perfeccionarse, el debate de fondo es otro: “La pregunta es si queremos que algo tan sensible como la salud mental quede en manos de la inteligencia artificial”.