En el corazón del norte neuquino, donde las rutas se mezclan con montañas, tradiciones y sabores regionales, un emprendimiento artesanal comenzó a abrirse paso con identidad propia. Se trata de “El Alfajorero”, la primera fábrica de alfajores artesanales de Chos Malal, creada por José Luis Rodríguez, un joven emprendedor que convirtió una idea nacida entre estudios universitarios y ferias regionales en una marca que hoy busca representar gastronómicamente a la ciudad.
“Arrancamos más o menos en 2013, cuando estábamos estudiando en Neuquén y apareció la búsqueda de un peso extra para tener un ingreso”, contó José Luis durante una entrevista con el programa Entretiempo por AM550.
Lo que empezó con alfajores de maicena y algunas recetas caseras fue creciendo lentamente hasta transformarse en una producción artesanal con más de 20 variedades distintas. El gran salto llegó durante la pandemia, cuando decidió regresar a Chos Malal y apostar definitivamente al proyecto.
“En 2020 volvimos a nuestra ciudad y ahí empezamos a buscar más variedades, a experimentar y elaborar distintos alfajores. Hoy tenemos más de 20 sabores 100% artesanales”, explicó.
Actualmente, “El Alfajorero” funciona en un local propio que pronto será inaugurado oficialmente como fábrica y punto de venta. Hasta hace poco la producción se realizaba dentro de la casa familiar, pero el crecimiento del emprendimiento obligó a dar un paso más.
El alfajor patagónico que enamora a los turistas
Entre todas las variedades, hay uno que se convirtió en emblema de la marca: el alfajor patagónico. “Tiene dos tapas de chocolate, dulce de leche, un centro de frutos rojos y baño de chocolate semiamargo. Esa reducción de frutos rojos la hacemos nosotros mismos”, explicó José Luis.
Pero además de los clásicos sabores de chocolate y nuez, “El Alfajorero” apostó fuerte a los productos regionales del norte neuquino. Uno de los más buscados por los visitantes es el alfajor de ñaco, elaborado con harina tostada tradicional de la región. “El ñaco es el más regional que tenemos acá en el norte neuquino y es el que más buscan los turistas para llevarse algo distinto”, contó.
El joven explicó que muchos visitantes desconocen ese ingrediente típico de la zona y se sorprenden con el resultado. “La gente piensa que puede ser seco por la textura, pero logramos una masa húmeda que se integra perfecto con el relleno. Quedan sorprendidos con el sabor tostado que tiene”, aseguró.
También elaboran alfajores de limón, chocotorta, maní, merengue con frutos rojos y nuez, entre muchas otras variedades.
Un producto con identidad de Chos Malal
José Luis asegura que el objetivo nunca fue solamente vender alfajores, sino generar un producto que identifique a Chos Malal y al norte neuquino. “Cuando empezamos a viajar y recorrer lugares turísticos como Villa La Angostura o San Martín de los Andes veíamos que la gente siempre buscaba un producto típico para llevarse de recuerdo. Y sentimos que acá eso faltaba”, recordó.
Esa necesidad de crear un producto local terminó convirtiéndose en el motor principal del emprendimiento. “Dijimos: ‘¿Qué mejor que hacer algo que nos apasiona y que también represente a nuestra ciudad?’ Queremos que cuando alguien piense en Chos Malal también piense en nuestros alfajores”, sostuvo.
Curiosamente, la marca no surgió de una estrategia comercial, sino del propio público que comenzó a reconocerlos en ferias regionales. “La misma gente nos bautizó. Íbamos a las ferias y decían ‘vamos a comprarle al alfajorero’. Entonces pensamos: ¿qué mejor nombre que ese?”, contó entre risas.
Hoy, además del local físico, el emprendimiento crece a través de redes sociales bajo el nombre @elalfajorero.chml, donde reciben pedidos y consultas de vecinos y turistas que quieren asegurarse una caja antes de visitar la ciudad.
“Cada alfajor está hecho con producción fresca, rellenos abundantes y ese sabor casero que recuerda a lo hecho en casa”, describen desde el emprendimiento.
Por ahora, la comercialización se realiza únicamente en Chos Malal, aunque José Luis no descarta expandirse próximamente hacia otras ciudades de Neuquén. “Todavía nos falta completar análisis y habilitaciones para vender afuera porque cada variedad tiene sus estudios y eso tiene un costo importante. Pero de a poco queremos dar ese paso”, explicó.
Mientras tanto, quienes quieran probar los alfajores deberán viajar hasta el norte neuquino o contactarse directamente con el emprendimiento.
Y para quienes ya los probaron, parece haber consenso: abundante relleno, sabores regionales y mucha identidad patagónica dentro de cada alfajor.