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El norte neuquino conquista el mundo de la miel con producción artesanal e investigación científica

El apicultor e investigador de Chos Malal David Riquelme destacó  la calidad internacional de la miel producida en Neuquén y reveló curiosidades científicas sobre las abejas que sorprenden al mundo.

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David Riquelme, el investigador neuquino que revela secretos fascinantes sobre las abejas.

En el marco del Día Mundial de las Abejas y la Semana de la Miel, el norte neuquino volvió a posicionarse como una referencia en apicultura gracias al trabajo de productores e investigadores que combinan tradición, ciencia y producción artesanal.

Uno de ellos es el apicultor e investigador de Chos Malal, David Riquelme, quien pasó por el programa Entretiempo de AM550 y compartió detalles sobre el potencial de la miel neuquina y el sorprendente universo de las abejas.

“Cumplen un rol fundamental en el ambiente con el tema de la polinización. Además de brindarnos miel, polen y propóleo, permiten que se generen frutos y gran parte de los alimentos que consumimos”, explicó.

Según detalló, se estima que cerca del 85% de los alimentos dependen directa o indirectamente del trabajo de polinización que realizan estos insectos.

 

Miel neuquina reconocida a nivel internacional

Durante la entrevista, Riquelme mostró distintas variedades de miel producidas en la región y explicó cómo la flora del norte neuquino influye en las características, aromas y colores de cada producción. “Hay mieles monoflorales y multiflorales. En nuestra región predominan las multiflorales, que tienen una enorme riqueza natural por la variedad de especies”, señaló.

El investigador recordó además que sus producciones fueron reconocidas recientemente en la Fiesta Nacional de los Apicultores 2026, donde obtuvo distinciones por la calidad de sus mieles claras y oscuras. “Argentina es una potencia mundial en miel. Tenemos trazabilidad desde la colmena hasta la exportación y eso nos permite competir con productos de excelencia”, afirmó.

En ese sentido, destacó que gran parte de la producción nacional mantiene procesos naturales y bajos niveles de contaminación química. “La abeja puede percibir pequeñas concentraciones de veneno. Cuando hay aplicaciones de pesticidas, eso afecta directamente su comportamiento y termina reflejándose en la miel”, explicó.

 

Las abejas también sorprenden a la ciencia

Más allá de la producción de miel, Riquelme compartió algunas investigaciones científicas que generan impacto en todo el mundo. “Las abejas pueden contar. Reconocen números simples e incluso identifican el cero absoluto”, comentó durante la entrevista, en referencia a estudios realizados por científicos europeos.

Además, reveló que estos insectos también pueden ser entrenados para detectar explosivos mediante estímulos y recompensas asociadas a determinados olores. “Relacionan el olor con la recompensa y desarrollan una capacidad de detección impresionante”, indicó.

 

Investigación y producción desde Chos Malal

El trabajo de Riquelme no solo apunta a mejorar la calidad de la miel, sino también a encontrar soluciones naturales para combatir plagas que afectan a las colmenas, como la “Varroa destructor”, considerada una de las principales amenazas para las abejas.

“Usamos ácido oxálico obtenido del falso trébol para combatir la plaga sin afectar la producción ni contaminar”, explicó.

El investigador remarcó además la importancia de seguir difundiendo el valor ecológico y productivo de las abejas, especialmente en una región como el norte neuquino que continúa creciendo en reconocimiento nacional e internacional. “Las abejas tienen muchísimo para enseñarnos. Todavía queda mucho por descubrir”, concluyó.

 

La entrevista a David Riquelme:

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