Un fallo dictado por un Juzgado de Familia de Luis Beltrán puso fin a una cuota alimentaria antes de que el beneficiario cumpliera los 21 años. La decisión se tomó luego de comprobar que el joven ya trabajaba de manera efectiva en la Policía de Río Negro y contaba con un ingreso estable que le permitía mantenerse por sus propios medios.
El caso fue presentado por la abogada Roxana Zapata, quien representó al padre del joven. El hombre también integra la fuerza policial y desde hacía años tenía una retención mensual sobre su sueldo destinada al pago de la prestación alimentaria.
La profesional explicó en diálogo con Entretiempo por AM550, que el expediente surgió a partir de una consulta frecuente. "Representaba a un papá que tenía un trabajo formal y al que le descontaban la cuota directamente del sueldo. Su hijo terminó la secundaria, hizo el curso de ingreso y antes de cumplir los 21 años ya había quedado efectivo en la Policía de Río Negro", señaló.
Según indicó, ese cambio modificó el fundamento de la prestación. "Cuando una persona alcanza independencia económica desaparece la necesidad que justificaba la cuota alimentaria. En este caso ya tenía un empleo estable, un salario fijo y podía sostenerse por sí mismo", afirmó.
La edad no define por sí sola el fin de la cuota
Zapata remarcó que uno de los errores más comunes es creer que la obligación termina automáticamente cuando un hijo cumple 18 años. "La mayoría de edad no pone fin por sí sola a la cuota alimentaria", explicó.
Agregó que la legislación presume que el hijo puede seguir necesitando ese apoyo hasta los 21 años y, en determinadas circunstancias, incluso hasta los 25 si estudia o se capacita y esa situación le impide generar ingresos suficientes.
La abogada aclaró que cada expediente requiere un análisis particular. "No todos los casos son iguales. Hay jóvenes de la misma edad con realidades completamente distintas", sostuvo.
También precisó que la continuidad del beneficio depende de distintos factores. "No es igual una carrera universitaria con una carga horaria muy intensa que otra que permite compatibilizar estudio y trabajo. Cada situación debe evaluarse individualmente."
La resolución judicial fue necesaria pese al acuerdo familiar
En este expediente no existió un conflicto entre las partes. Zapata destacó que la relación entre padre e hijo era buena y que el trámite avanzó con el consentimiento de toda la familia. "La madre manifestó su conformidad y reconoció que su hijo ya era policía. El propio joven también expresó que trabajaba y que no necesitaba seguir percibiendo la cuota alimentaria", relató.
Sin embargo, explicó que el acuerdo no alcanzaba para detener el descuento salarial. "La Policía, como empleadora, no puede decidir por sí sola dejar de retener el dinero. Así como la cuota comienza por una orden judicial, también necesita otra resolución para finalizarla", indicó.
Ese fue, justamente, el paso que permitió dejar sin efecto la retención que se aplicaba sobre el sueldo del padre.
La abogada advirtió que no cualquier ingreso habilita el cese
Roxana Zapata aprovechó el caso para aclarar una duda que aparece con frecuencia en los estudios jurídicos. "Muchas personas llegan diciendo que su hijo está trabajando y quieren pedir inmediatamente el cese de la cuota. Pero primero hay que analizar qué tipo de actividad realiza", explicó.
La letrada diferenció un empleo formal de otras ocupaciones ocasionales. "Una changa, un emprendimiento, hacer pastelería los fines de semana o realizar trabajos esporádicos no significan necesariamente independencia económica. Esos ingresos pueden servir para algunos gastos personales, pero no alcanzan para sostener una vida autónoma", afirmó.
También recordó situaciones vinculadas con pasantías educativas. "Desde afuera puede parecer un trabajo, pero muchas veces forman parte de la formación académica y tienen una duración limitada. No siempre justifican el fin de la obligación alimentaria", agregó.
Para Zapata, el caso resuelto en Luis Beltrán aporta una referencia útil para otras familias de Río Negro. No porque modifique la ley, sino porque demuestra que la continuidad o el cese de una cuota alimentaria depende de las circunstancias concretas de cada hijo y requiere siempre una resolución judicial que analice cada situación en particular.
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