La vejez es una etapa inevitable en la vida de los perros, pero determinar cuándo comienza, es importante para brindarles los cuidados necesarios y mejorar su calidad de vida.
Un estudio publicado en el Journal of Small AnimalsPractice demostró que los profesionales veterinarios, consideran que en promedio, los perros ingresan en ésta etapa a los 7 años, sin embargo éste umbral varía significativamente según la raza, el tamaño y otros factores particulares.
El estudio también identificó las afecciones más frecuentes en perros mayores que incluyen: relacionadas con el peso (35%), enfermedades músculo esqueléticas (33 %), dentales (31%), de la piel (28%), renales (15%) y digestivas (22%).
Cada una de estas condiciones, necesita un enfoque integral en su atención, ya que las enfermedades, suelen afectar diferentes sistemas del cuerpo, a medida que el animal envejece.
Los problemas dentales mostraron un aumento significativo con la edad, un 10% por año. Las razas pequeñas son propensas a la acumulación de sarro y enfermedades periodontales. Esto indica la importancia de una higiene bucal adecuada.
Por su parte, las enfermedades músculo esqueléticas son más comunes en razas grandes, debido al desgaste muscular y además porque están asociadas al peso y la movilidad.
Aunque la edad es un factor determinante, otras causas como el sexo, la esterilización y el tamaño del animal, tienen un papel importante.
Los machos esterilizados tienen una mayor incidencia en problemas músculo esqueléticos en comparación con las hembras no esterilizadas.
Además, los perros de razas grandes, tienden a envejecer más rápido que las razas pequeñas. Por lo tanto las medidas preventivas, deben ajustarse a estas diferencias.
Para garantizar una buena calidad de vida en perros gerontes, los expertos recomiendan:
Chequeos veterinarios regulares: El calendario de vacunas debe estar completo para cuidarlos de posibles virus o bacterias. También es recomendable la desparasitación anual.
Dieta equilibrada: Adaptar la alimentación a las necesidades de un perro mayor, puede ayudar a prevenir problemas de peso y enfermedades digestivas y renales.
Ejercicio moderado: Mantener la movilidad sin cargar las articulaciones, es fundamental para evitar problemas músculo esqueléticos.
Higiene dental: Realizar limpiezas regulares y controles veterinarios, para evitar enfermedades periodontales.
También es fundamental, comprender y respetar sus tiempos. Sus movimientos ya no son tan ágiles, su carácter puede ser menos tolerante, tal vez duerman más horas que hace unos años y sus sentidos se van perdiendo. También es probable que ensucien adentro, algo que hace mucho ya no hacían.
La tolerancia y el cariño son fundamentales para acompañar a nuestro perro en sus últimos años de vida. No olvidemos cuánto amor desinteresado nos dio.
Ahora es el momento de pensar en ellos.