El escritor canadiense de origen haitiano Thélyson Orélien quedó en el centro de una controversia que sacudió al ambiente literario francés. Su novela C’était ça ou mourir (que en castellano se traduciría como Era eso o morir o Era eso o la muerte) , que logró una importante repercusión en Francia, fue cuestionada por presunto uso de inteligencia artificial (IA) y por denuncias de plagio. El autor rechazó haber utilizado estas herramientas para redactar la obra, pero reconoció que en sus primeros años en Canadá reprodujo textos de otros escritores sin atribuirles la autoría.
El caso reabrió un debate que atraviesa al mundo de la cultura: cómo distinguir el trabajo creativo de una persona del contenido generado con herramientas automatizadas y qué responsabilidades tienen los autores frente a sus lectores. También puso en discusión la importancia de reconocer las fuentes y respetar la propiedad intelectual en un escenario atravesado por el avance de las nuevas tecnologías.
Cómo comenzó la polémica por la inteligencia artificial
Las sospechas surgieron semanas atrás, cuando una cuenta anónima de la red social X denunció que la novela de Orélien había sido elaborada casi por completo mediante herramientas de inteligencia artificial.
A esas acusaciones se sumaron cuestionamientos vinculados con la presunta apropiación de escritos publicados en Canadá más de una década atrás. La controversia creció y puso bajo la lupa tanto el proceso de escritura del libro como los antecedentes del autor.
En un comunicado enviado a la agencia de noticias AFP, Orélien, de 38 años, negó que la inteligencia artificial hubiera escrito la novela. Según explicó, recurrió a estas herramientas únicamente para tareas de investigación y sostuvo que el texto fue íntegramente producto de su trabajo personal.
El escritor aseguró que comenzó a trabajar en el libro en 2017, cuando ya vivía en Quebec, y que terminó una primera versión en 2019. Sin embargo, de acuerdo con la información difundida, no presentó documentos ni borradores que permitieran comprobar esa cronología, pese a que anteriormente había prometido hacerlo.
La falta de documentación verificable dejó abierta la discusión sobre el proceso creativo de la obra. De todos modos, las acusaciones sobre el uso de IA y el reconocimiento de plagio corresponden a cuestiones diferentes: una se refiere a la autoría y elaboración del texto, mientras que la otra involucra la reproducción de escritos ajenos sin el debido reconocimiento.
El reconocimiento de plagio y el pedido de disculpas
Mientras rechazó las acusaciones relacionadas con la inteligencia artificial, Orélien admitió que durante sus primeros años en Canadá reprodujo escritos de autores consagrados sin mencionar su procedencia.
El novelista reconoció que esa conducta fue injustificable y expresó su arrepentimiento. Sus declaraciones colocaron en primer plano una cuestión central para el ámbito editorial: la obligación de respetar la autoría de las obras y reconocer el aporte intelectual de otras personas.
El plagio implica presentar como propio un contenido elaborado por otra persona sin darle el crédito correspondiente. Aunque las herramientas digitales permiten acceder, resumir y transformar grandes cantidades de información, su utilización no elimina la responsabilidad de verificar las fuentes ni de identificar a quienes produjeron los textos originales.
En el caso de la inteligencia artificial, la discusión suma nuevas preguntas sobre la transparencia en los procesos de escritura, los límites de la asistencia tecnológica y los criterios que deben aplicar editoriales, jurados y lectores para evaluar una obra.
De qué trata la novela cuestionada
C’était ça ou mourir cuenta la historia de Jonas Dorléon, un profesor que abandona Haití para escapar de la violencia de las bandas criminales. En su búsqueda de un lugar seguro, el protagonista emprende un peligroso recorrido por doce países hasta llegar a Canadá.
La obra aborda experiencias vinculadas con la migración, el desarraigo y la búsqueda de una nueva oportunidad lejos del país de origen. Esos temas, atravesados por experiencias humanas y sociales complejas, también contribuyeron a situar la novela en el centro de la conversación cultural.
La controversia en torno a su autor no elimina la relevancia de las problemáticas que plantea el relato, pero sí incorpora interrogantes sobre la relación entre la historia narrada, la responsabilidad de quien la escribe y la confianza que se construye entre un escritor y sus lectores.
La consecuencia en el premio Goncourt 2026
El escándalo tuvo consecuencias concretas para la carrera de Orélien. La Academia Goncourt lo excluyó de la lista de candidatos al prestigioso premio literario francés de 2026.
La decisión amplificó la repercusión del caso y llevó la discusión más allá de las redes sociales y las denuncias iniciales. La controversia pasó a involucrar también a las instituciones culturales y a los criterios con los que se reconoce y distingue la producción literaria.
En un ámbito donde la reputación, la originalidad y el reconocimiento de la autoría son fundamentales, el episodio volvió a mostrar el impacto que pueden tener las acusaciones de plagio sobre la trayectoria de un escritor.