Las estafas bancarias dejaron de limitarse al robo de tarjetas o llamadas telefónicas y hoy se apoyan en herramientas digitales cada vez más complejas. Según explicó Belén Sánchez Carrillo, abogada especialista derecho civil y en derecho de los consumidores, los ciberdelincuentes utilizan técnicas como la ingeniería social, sitios web falsos y correos electrónicos que imitan a bancos y organismos públicos para obtener datos sensibles y acceder a las cuentas de las víctimas.
En diálogo con "La segunda mañana" por AM550, la especialista señaló que en este tipo de casos, el consumidor no tiene la obligación de demostrar técnicamente cómo ocurrió el fraude. Explicó que la Justicia analiza si la entidad financiera cumplió con las medidas de seguridad exigidas por la normativa vigente y recordó que existen fallos judiciales que responsabilizan a los bancos cuando no logran acreditar que actuaron con los controles adecuados.
Sánchez Carrillo también diferenció la situación de las billeteras virtuales, que no se encuentran alcanzadas por la misma regulación que los bancos. Sin embargo, indicó que la jurisprudencia comienza a reconocer responsabilidades en determinados casos, siempre bajo el análisis de cada situación particular y de la protección que brinda la legislación de defensa del consumidor.
Como medida de prevención, la abogada recomendó verificar siempre que los correos electrónicos, páginas web y enlaces pertenezcan a canales oficiales, evitar abrir archivos adjuntos de origen dudoso y desconfiar de mensajes que soliciten datos personales o bancarios. Además, aconsejó buscar asesoramiento jurídico antes de aceptar acuerdos con las entidades financieras, ya que muchas decisiones pueden afectar la posibilidad de reclamar posteriormente.