"Para los negros de Benín, el Infierno estaba en el mar: desde el mar arribaban a Benín los navíos de los negreros". La frase pertenece al Dictionnaire de la conversation et de la lecture de 1873. Resume el destino de millones de personas que partieron desde esa costa africana hacia América.
Doscientos años atrás, los integrantes del equipo de fútbol que esta noche jugará con el seleccionado argentino jamás hubiesen regresado a su país. Hasta fines del siglo XIX, desde el golfo de Benín partía la mayor cantidad de personas robadas para ser vendidas en América como esclavos.
La costa de los esclavos
Esa costa del golfo era conocida como la costa de los esclavos. Allí se ubica hoy un monumento con forma de portal, al que se conoce como La puerta del no retorno. Por cientos partían desde el lugar los barcos esclavistas, con sus bodegas llenas de personas, tratadas de una manera inhumana, que partían para nunca más volver.
El turismo ha empezado a visitar Benín, una ciudad pobre y de casas bajas, que mantiene el francés como idioma oficial.
La Ruta del Esclavo
Uno de los atractivos para los visitantes es recorrer la Ruta del Esclavo. Es un camino de cuatro kilómetros que termina en el mar. El mismo que siguieron durante casi 200 años más de un millón de personas antes de subirse a los barcos que los llevarían a América.
Ese camino tiene seis etapas:
- La Plaza Chacha, donde eran subastadas las personas.
- El Árbol del Olvido, donde los hombres daban nueve vueltas y las mujeres siete para, según la tradición vudú, olvidar sus orígenes.
- La Casa Zomai, donde esperaban la llegada de los barcos negreros.
- El Memorial de Zoungbodji, la fosa común de los que morían en esa espera.
- El Árbol del Retorno, que permitiría a sus almas regresar a su tierra.
El recorrido termina en la playa, en el sitio donde llegaban los barcos. Hoy está simbolizado a través de la mencionada puerta del no retorno.
La visibilidad que trajo el fútbol
Con 13,4 millones de habitantes y teniendo en uno de sus límites a Burkina Faso, los dos amistosos de fútbol le han dado visibilidad a dos países prácticamente desconocidos.
En el caso de Benín, protagonista de una de las páginas más penosas y oscuras de la historia de la humanidad, las que les hacía creer que el infierno estaba en el mar.