Hay científicos cuyos trabajos cambian la manera de entender el universo. Juan Martín Maldacena es uno de ellos. El físico teórico argentino, considerado una de las máximas referencias mundiales en gravedad cuántica, visitó recientemente el país para brindar conferencias de divulgación científica y conversar con investigadores. En una entrevista con Mejor Informado, y a punto de retornar a Estados Unidos, recordó su formación en el Instituto Balseiro de Bariloche, explicó el impacto que tuvo la teoría que publicó hace casi treinta años y reflexionó sobre el presente de la ciencia argentina.
Actualmente vive en Princeton, Estados Unidos, donde es profesor e investigador en el prestigioso Instituto de Estudios Avanzados, el mismo donde trabajó Albert Einstein. Allí dedica sus días a estudiar algunos de los problemas más profundos de la física moderna: la gravedad, los agujeros negros y la mecánica cuántica. "Hago investigación en física teórica", resumió.
Del Balseiro a Princeton
Aunque hoy desarrolla su carrera en Estados Unidos, Maldacena asegura que una parte fundamental de su formación ocurrió en Bariloche.
"Recuerdo con mucho cariño mi paso por Bariloche. En el Instituto tuve muy buenos profesores y compañeros, muy comprometidos con hacer investigación de vanguardia", contó.
Vivió cerca de cuatro años en la ciudad. Primero durante la Licenciatura en Física en el Instituto Balseiro y luego permaneció algunos meses más realizando investigaciones antes de partir hacia Estados Unidos para iniciar su doctorado.
"Estuve unos cuatro años, los tres años y medio de la carrera más medio año haciendo investigación antes de irme a Estados Unidos. Recuerdo las excursiones por las montañas y también mi paso por el barrio El Pilar", recordó.
Su llegada a Princeton fue gracias a una beca doctoral. Desde entonces desarrolla allí una carrera científica de reconocimiento internacional. "Fui con una beca de la Universidad de Princeton para hacer allí el doctorado", explicó.
Su rutina dista bastante de la imagen romántica del científico aislado. "Leo artículos de otros investigadores, hablo con mis colaboradores en mi oficina frente al pizarrón. Hago algunas cuentas con fórmulas, con computadora o a mano. Escribo artículos", describió.
Actualmente comparte su vida con su esposa y sus tres hijos en Princeton, Nueva Jersey.
La teoría que cambió la física
En 1997, cuando tenía apenas 29 años, publicó la llamada Conjetura Maldacena, también conocida como Correspondencia AdS/CFT. Ese trabajo es considerado uno de los desarrollos más importantes de la física teórica de las últimas décadas y le valió algunos de los mayores reconocimientos científicos del mundo, entre ellos la Medalla Dirac, la Medalla Albert Einstein y recientemente la Medalla Lorentz.
Consultado sobre qué representa esa teoría, respondió de manera sencilla: "Se trata de una relación entre dos teorías de la física: la teoría de la gravedad y la de la física cuántica."
Con el paso del tiempo, explicó, esa idea encontró aplicaciones que fueron mucho más allá de las imaginadas originalmente. "Ha servido para entender mejor algunos aspectos teóricos de los agujeros negros. También ha tenido varias aplicaciones para el estudio de sistemas cuánticos complejos, con interacciones fuertes", afirmó.
Y continuó: "Los agujeros negros son objetos que parecen existir en el cielo. Son una predicción clara de la teoría de Einstein de la gravedad y recientemente ha habido mucha evidencia experimental. Quizás la mejor evidencia es a través de la observación de ondas gravitatorias."
Ciencia en equipo y futuro argentino
Aunque muchas veces su nombre aparece asociado al apodo de "el Messi de la Física", Maldacena rechaza la idea del científico solitario y destaca que los grandes avances son fruto del trabajo colectivo.
"El trabajo de la física también es en equipo. Algunos equipos, como los de las grandes colaboraciones experimentales, involucran miles de personas. Otros pueden ser más chicos, de dos o tres investigadores", explicó.
A la distancia sigue de cerca la realidad científica del país y mantiene una mirada optimista sobre el potencial argentino. "En la Argentina hay grupos de investigación que tienen un gran nivel y que están haciendo contribuciones cruciales a nivel mundial, aunque con problemas presupuestarios, especialmente los grupos experimentales", señaló.