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Miércoles 04 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Neuquén despidió a una librería con un abrazo colectivo: “No fue un negocio, fue una historia de afectos”

Tras más de 40 años dedicados a los libros y la cultura local, Carlos García anunció el cierre de la librería Neuquén Libros. Este sábado vecinos, artistas y lectores realizaron un festival y abrazo simbólico para despedir un espacio que se convirtió en refugio cultural.

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La histórica librería Neuquén Libros se prepara para cerrar definitivamente sus puertas.

La persiana todavía sigue levantada, pero el final ya tiene fecha. Después de cuatro décadas dedicadas a los libros y siete años en su local de calle Belgrano al 300, la histórica librería Neuquén Libros se prepara para cerrar definitivamente sus puertas. La decisión, tomada por su propietario Carlos García, responde a una cuestión de salud, aunque el impacto trasciende lo personal: para muchos vecinos, se va uno de los últimos espacios culturales independientes de la ciudad.

El sábado por la tarde, esa despedida tomó forma colectiva. Músicos, artistas, lectores y comerciantes participaron de un festival y abrazo simbólico organizado para acompañar el cierre del local, en una escena cargada de emoción, música y memoria compartida. “Cuando uno ama lo que hace, estas decisiones cuestan mucho”, expresó García durante una entrevista en el programa Entretiempo por AM550. “Pero son decisiones que tuve que tomar por una cuestión de salud. Ahora toca enfrentar esta etapa”.

 

Una vida entre libros

La historia de Carlos García con los libros comenzó mucho antes del local actual. Según cuenta, lleva más de 40 años vinculado a la actividad, primero en la feria de artesanos frente a la Catedral de Neuquén, donde permaneció más de 25 años, y luego consolidando el proyecto familiar que terminó convirtiéndose en Neuquén Libros. “Fue una pasión de toda la vida, compartida con mi familia, con mis hijos y mi señora. Fueron tiempos muy felices”, recordó.

Dijo García que “nunca encaramos la librería como algo meramente comercial. Era un lugar para compartir, para encontrarse con amigos".

La librería nunca fue pensada únicamente como un comercio. García insiste en que el verdadero valor estuvo en los vínculos que se generaron alrededor de los libros. “Nunca encaramos la librería como algo meramente comercial. Era un lugar para compartir, para encontrarse con amigos. Se fue armando una red de afectos que es lo más valioso que nos queda”.

 

Tesoros culturales y memoria neuquina

El espacio se volvió reconocido por su colección singular: libros usados, saldos editoriales, primeras ediciones y ejemplares antiguos —algunos desde el año 1680— además de una enorme cantidad de material sobre la historia de Neuquén.

Parte de ese catálogo surgió de la propia biblioteca familiar, abierta al público con una idea clara: que los libros circularan. “Había textos que ya no se editan y era egoísta tenerlos guardados. Muchos historiadores y archivos provinciales se nutrieron de acá. Queríamos ser una herramienta útil para la comunidad”, explicó.

Entre estanterías también convivían vitrolas, vinilos y piezas de colección que con el tiempo transformaron la librería en un pequeño museo cultural.

Una despedida llena de música

El festival del sábado reunió a artistas locales como el titiritero Jorge Javier, Johnny Hernández, Guillermo Masini, el dúo Sandra Salido y Sergio Jara, Sofía Conti junto a su padre Raúl, Rosana Rodríguez Filippi, Maximiliano Reyes con Nai y Ari y Eli “Rockets”, entre otros.

El escenario se montó gracias a la colaboración de comerciantes de la cuadra y vecinos que acompañaron el encuentro, corearon canciones y participaron del abrazo simbólico frente al local.

El gesto fue una forma de agradecer a un espacio que durante años funcionó como punto de encuentro cultural y social en la ciudad.

Carlos lleva más de 40 años vinculado a la actividad, primero en la feria de artesanos frente a la Catedral de Neuquén, donde permaneció más de 25 años, y luego en el local de la calle Belgrano.

"La idea es que el libro circule"

La librería continuará con una liquidación de ejemplares. La intención de García es clara: evitar que los libros terminen guardados en cajas. “La idea es que el libro circule. Pensar en libros encerrados en un depósito no es lo mejor. El destino del libro es ser leído”, afirmó.

Lejos de una despedida definitiva, el librero deja abierta una puerta a futuro. “Cuando supere estos inconvenientes, quizás el año que viene podamos tener otro tipo de relación con lo que uno ama tanto”.

Mientras tanto, Neuquén despide algo más que una librería: un espacio donde generaciones encontraron historias, conversaciones y una forma distinta de habitar la cultura. Porque, como repiten quienes pasaron por allí, Neuquén Libros nunca fue solo un negocio —fue un lugar donde los libros y las personas se encontraban.

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