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Sismos, fallas y tensión bajo la tierra: qué puede pasar en Neuquén según una geóloga neuquina

Guillermina Sánchez, geóloga neuquina formada en la Universidad Nacional de Córdoba y especialista en generación de energía geotérmica, explicó cómo funcionan las fallas y por qué la ciencia todavía no puede anticipar el momento exacto de un terremoto. También detalló qué nivel de riesgo sísmico tiene Neuquén.

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En el caso de Colombia, la estructura es especialmente compleja porque intervienen varias placas tectónicas.

Los terremotos que afectaron distintos puntos de Sudamérica volvieron a poner la mirada sobre una pregunta que también alcanza a Neuquén: ¿Qué tan expuesta está la Patagonia a los movimientos de la tierra? La geóloga neuquina Guillermina Sánchez explicó en diálogo con Entretiempo por AM550 que la provincia forma parte de una región tectónicamente activa y que los grandes sismos son fenómenos posibles, aunque todavía imposibles de anticipar con precisión.

Sánchez es geóloga recibida en la Universidad Nacional de Córdoba y actualmente vive en Palma de Mallorca, donde desarrolla la etapa final de un máster binacional argentino-alemán sobre generación de energía geotérmica. Desde esa especialidad, explicó que gran parte de la actividad sísmica de Sudamérica está vinculada con la interacción entre placas tectónicas.

“Toda esa zona, incluidos nosotros en el sur, somos una zona tectónicamente activa”, señaló. La especialista aclaró que eso no significa que un terremoto de gran magnitud vaya a producirse de manera frecuente, pero sí implica que la región tiene condiciones geológicas capaces de generar estos movimientos.

 

La geóloga explicó cómo se libera la energía bajo la superficie

Sánchez describió el proceso como una enorme acumulación de tensión en el interior de la Tierra. La placa oceánica se desplaza por debajo de la continental y ese movimiento genera presiones y temperaturas elevadas. Cuando la tensión acumulada se libera de manera brusca, la energía se propaga por la corteza y produce el movimiento que percibimos como un sismo.

“Un sismo es esta deformación que se produce en la corteza, que viaja como una onda. Imagínense como una marea”, explicó.

La geóloga también marcó una diferencia importante entre los terremotos registrados en Venezuela y Colombia. Según indicó, ambos países tienen ambientes geológicos diferentes y no todos los movimientos responden al mismo sistema de fallas.

En el caso de Colombia, la estructura es especialmente compleja porque intervienen varias placas tectónicas. Venezuela, en cambio, presenta fallas que no están directamente relacionadas con el proceso de subducción que domina buena parte del borde occidental de Sudamérica.

Sánchez también se refirió a una posibilidad que suele generar dudas después de un gran terremoto. Una liberación muy fuerte de energía puede transmitir tensión a través de la corteza y, eventualmente, favorecer el movimiento de una falla cercana. Sin embargo, remarcó que eso no permite establecer una relación directa entre dos terremotos.

La especialista utilizó la conocida falla de San Andrés como ejemplo. Los geólogos pueden identificar sectores donde existe una elevada probabilidad de que se produzcan grandes movimientos, pero no pueden determinar con exactitud el momento en que la energía acumulada finalmente se liberará.

“Podemos saber dónde puede ocurrir. Lo que no sabemos es cuándo puede ser esa probabilidad”, sostuvo.

 

Neuquén integra una zona con actividad sísmica

La situación también puede observarse desde el mapa sísmico argentino. Sánchez explicó que el país está dividido en diferentes zonas de peligrosidad y que las áreas próximas a la Cordillera de los Andes presentan mayor actividad.

“La cuatro es la que tiene más riesgo. La cero, la que menos riesgo”, detalló. Neuquén se encuentra en una zona intermedia y, según señaló la geóloga, la provincia está ubicada en el nivel dos.

La diferencia con sectores como San Juan tiene relación con la forma en que la placa oceánica se introduce debajo de la placa continental. Ese ángulo cambia a lo largo de la Cordillera y modifica las condiciones geológicas de cada sector.

“No es una placa uniforme. Estamos hablando de la naturaleza. Entonces es heterogénea, no homogénea”, explicó Sánchez. Esa variación hace que el comportamiento tectónico tampoco sea idéntico a lo largo de todo el borde cordillerano.

Argentina está dividida en diferentes zonas de peligrosidad y que las áreas próximas a la Cordillera de los Andes presentan mayor actividad.

La referencia histórica más cercana aparece en San Juan. La geóloga recordó el terremoto de Caucete de 1977, uno de los principales antecedentes sísmicos de gran magnitud registrados en Argentina.

La especialista insistió en que conocer estas características no significa vivir bajo una amenaza permanente. La actividad tectónica forma parte de la dinámica natural del planeta y existen herramientas para identificar las zonas donde existe mayor posibilidad de movimientos.

El límite actual está en otro punto. “La ciencia todavía no puede predecir cuándo va a ocurrir esa liberación de energía”, explicó.

Sánchez, además, busca trasladar parte de su formación hacia Neuquén. Actualmente desarrolla su tesis final del máster en generación de energía geotérmica y trabaja con la expectativa de aportar ese conocimiento a la provincia.

“Estoy en el proyecto de tesis final, así que, bueno, viendo a ver qué se puede aportar a la provincia y trabajando un poco en eso”, contó. Su investigación se desarrolla mientras la actividad geológica vuelve a ocupar el centro de la conversación en distintos puntos de Sudamérica.

 

La entrevista completa:

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