Hay una época del año en la que la cordillera parece vivir entre dos estaciones. Aunque todavía queda nieve en las montañas más altas, en los valles y a orillas de los lagos comienzan a aparecer los primeros brotes, las flores silvestres y los tonos verdes que anuncian la llegada del verano.
En destinos como Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Villa Traful y Junín de los Andes, la primavera avanza lentamente sobre los paisajes patagónicos. Los días más largos y las temperaturas más agradables invitan a volver a disfrutar de los espacios al aire libre y de los recorridos junto al agua.
El deshielo le devuelve protagonismo al agua
Uno de los cambios más visibles ocurre en las montañas. Con el aumento de las temperaturas, la nieve acumulada durante el invierno comienza a derretirse y alimenta arroyos, ríos y cascadas. Este fenómeno modifica el paisaje y ofrece algunas de las postales más características de la temporada.
Las aguas cristalinas bajan con mayor fuerza desde la cordillera y acompañan el despertar de bosques de coihues, lengas, ñires y cipreses, que recuperan movimiento después de los meses más fríos.
Tiempo de volver a caminar
La primavera también marca el regreso de muchas actividades vinculadas al contacto con la naturaleza. Senderos, miradores y costas de lagos vuelven a recibir visitantes que buscan disfrutar de paisajes todavía tranquilos, antes de la llegada de la temporada alta.
Desde los organismos turísticos provinciales destacan que esta época resulta ideal para recorrer bosques, descubrir cascadas, realizar caminatas cortas y contemplar cómo la naturaleza cambia prácticamente día a día.
Entre la nieve y las flores
Quizás una de las particularidades más atractivas de esta época sea el contraste. Mientras algunas cumbres conservan nieve, en sectores más bajos ya aparecen flores, vegetación renovada y costas que comienzan a poblarse nuevamente de residentes y turistas.
Esa convivencia entre el final del invierno y el anticipo del verano convierte a octubre y noviembre en un momento especial para recorrer la región. Una temporada de transición que ofrece algunas de las imágenes más bellas de la cordillera neuquina, cuando los lagos, los bosques y las montañas vuelven a llenarse de color.