Del tímido adolescente de pelo largo que ingresó a los 18 minutos del complemento en el amistoso ante Hungría al pibe de casi 40 años barbudo y rockero que llegó al predio de AFA luciendo gafas negras y marcando tendencia a cada paso que da en el mundo.
La vida futbolística de Lionel Messi dentro de la Selección Argentina ha sido increíble y se ha escrito en capítulos que permanecen inalterables en la memoria colectiva de los hinchas.
Éxitos y derrotas, resiliencia, admiración, amigos, idolatría eterna, el ganar después de ganar y el adiós programado para inmortalizarse en la galería de los grandes.
Se abrirán encuestas respecto a quiénes lo acompañan, pero sin dudas que Messi, Diego Maradona, Emanuel Ginóbilli y Guillermo Vilas están en el olimpo del deporte nacional.
Y como toda gran historia, todo tiene un principio que en la Selección Mayor se dio el 17 de agosto de 2005 en la ciudad de Budapest contra el combinado europeo de Hungría que se frustró a los 47 segundos de haber ingresado por la tarjeta roja que le mostró el árbitro alemán Markus Merk que nunca entendió lo que había terminado de concretar.
La primera final perdida
Al término del Mundial 2006, que representó el primero en que Messi firmó planilla con la Selección y terminó sentado en el banco viendo la eliminación ante Alemania, llegó el primer gran traspié personal con la final de la Copa América perdida ante Brasil en Venezuela 2007.
La ciudad de Maracaibo fue el escenario del 3 a 0 del scratch sobre el combinado argentino que dirigía Alfio Basile.
Insultado en su propia tierra
El Coco Basile terminó alejándose tras aquel duro revés en el clásico, en medio de acusaciones en contra de algunos jugadores que según su intuición lo habían operado para marcar su partida.
Sergio Batista tomó la posta y bajo su figura se llegó a la Copa América del 2011 en la que Argentina fue anfitrión y el público silbó a Messi en la cancha de Colón de Santa Fe.
Eran los tiempos de: “Rinde en el Barcelona, pero no con la Selección”, un karma que lo acompañó en el primer tramo de toda esta historia y tuvo su punto más álgido el 6 de julio ante Colombia por la última fecha de la fase de grupos que terminó 0 a 0.
Constelación de estrellas
La llegada del segundo Mundial en la historia de Messi con la Argentina se iba a producir en Sudáfrica 2010 y fue nada menos que bajo el aura de Diego Armando Maradona.
Más allá del mutuo respeto, el heredero no terminó recibiendo del antecesor todo lo que su presente deportivo necesitaba y la constelación de estrellas terminó con goleada en contra ante Alemania (4 a 0) y un adiós prematuro en Ciudad del Cabo por los cuartos de final.
Tan cerca y tan injusto
2014 debió haber sido el Mundial de su primera gran conquista con esta camiseta albiceleste. La recordada final en el Maracaná ante Alemania parecía ser el momento biológico-deportivo ideal que un futbolista de 27 años, en su pico de rendimiento, conquistara el trofeo de la FIFA.
Mario Götze dijo no, el mundo del fútbol tenía reservado para él otro momento de gloria eterna.
El camino lleno de espinas se extendió con las finales perdidas ante Chile en el 2014 y 2015, esta última por la edición del Centenario que se concretó en Estados Unidos.
“Esto parece que no es para mí”
Tres derrotas al hilo en finales parecían ser demasiado. El 27 de junio de 2016 se escuchó la renuncia del 10 al seleccionado con la tan dura como sentida frase: “Esto parece que no es para mí”.
El imponente MetLife Stadium no sería la única que vez que se cruzaría en su destino de reveses deportivos, mucho menos el país de América del Norte que ahora lo tiene haciendo historia con la camiseta del Inter Miami.
Hasta se arrepintió de cosas
Sólo 66 días después de aquel cimbronazo mundial que significaba su alejamiento de la Selección, Messi pasó a integrar la nómina de las personas que sí se permiten arrepentirse de algunas decisiones.
El todavía crack del Barcelona volvió a ponerse la camiseta argentina en el Malvinas Argentinas de Mendoza, bajo la dirección técnica de Edgardo Bauza, en el partido que el local le ganó a Uruguay 1 a 0 con un gol suyo de tiro libre. Fue el mismo día en que las tácticas se reescribieron y comenzó a sumar al hombre “viborita” en las barreras.
El Patón duro poco con su ciclo. La AFA de la Comisión Normalizadora tambaleaba por todos lados y la Selección era otro punto débil de la gestión.
Todo mal con Sampaoli
Jorge Sampaoli, por entonces técnico top en el planeta de la pelota, tomó la posta y condujo a la Argentina de Messi hasta el Mundial de Rusia 2018.
Todo terminó muy mal. Problemas internos en el vestuario, la famosa mesa chica de jugadores apuntados como tóxicos para la resurrección deportiva del equipo y sólo su figura individual por encima de todo el fuego cruzado.
La Scaloneta
Con Lionel Scaloni dentro del cuerpo técnico de Sampaoli, el día a día entre ex compañeros había sido muy natural durante la estadía en Rusia.
La elección de Claudio Tapia como presidente de la AFA, abrió puertas interinas al ciclo del técnico inexperto de la ciudad santafesina de Pujato que tendría la receta para la absoluta felicidad.
Se rompió la pared
La pared de frustraciones se rompió definitivamente el 10 de julio de 2021 en el Maracaná. De regreso en uno de los templos del fútbol, a la salida de la pandemia, la Argentina de Messi y Ángel Di María se imponía en la final a su clásico rival.
La victoria sobre Brasil en Río de Janeiro fue definitivamente el impuso definitivo a la consagración total y marcó la salida de la pandemia para el pueblo argentino.
Una más
Tras la vuelta olímpica de la Copa América, en su primer título con la Selección mayor, el capitán también levantó el trofeo de la Finallisima ante Italia.
Los dos mejores de los continentes más históricos del fútbol mano a mano en el mítico Wembley de Londres, en un trámite que terminó siendo una exhibición de fútbol total a favor de los sudamericanos (3 a 0).
La gloria eterna del 2022
Su quinta participación en mundiales iba a ser la de la consagración eterna.
En Qatar, el equipo arrancó perdiendo un invicto de 36 partidos y los sorprendió Arabia Saudita.
“Este equipo no lo vas a dejar tirado”, dijo el capitán. Scaloni tocó las piezas correctas y surgieron las famosas “ferraris” del mediocampo: Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul para la resurrección ante México y luego el camino de éxitos hasta el baile finalista a Francia que llegó a los penales sólo por la prepotencia futbolística de Kyllian Mbappé.
Bicampeón de América
No paró más: Copa América, Finalissima, Mundial. Parecía suficiente. Parecía, sólo parecía porque en Estados Unidos, la Argentina de Messi selló el bicampeonato continental ganándole la final a Colombia.
El candidato eterno que es el país cafetero no contaba con la versión experta de una Scaloneta que le terminó ganando con la chapa.
El pibe de 39 años
Historia viva de un deporte llamado fútbol, Messi llegó a su sexto Mundial con 39 años de edad y ya fichado por el Inter Miami.
Portales de internet especializados y medios gráficos del mundo gastaron tinta y horas de edición explicando el fin anticipado del astro. Mientras tanto, él… guardó silencio.
De entrada no más marcó un hat-trick ante Argelia, lo sucedieron los goles ante Austria (2), Jordania (1) y de nuevo a la cabeza de la pelea por el Botín de Oro, mientras Argentina se llenaba de proezas y se encaminaba a una nueva consagración tras eliminar a Cabo Verde (1 gol de Messi), Egipto (1) y luego Suiza.
No fue sólo un partido
En España no lo entenderían, pero lo que Argentina se jugó el 15 de julio en la ciudad de Atlanta ante Inglaterra no fue sólo un partido de fútbol.
Apelando a la lógica deportiva, Scaloni pretendió encasillar al mano a mano en ese lugar. Se equivocó, los mejores también se equivocan.
Argentina perdía 1 a 0 con gol de Anthony Gordon a los 10 del complemento. Hasta que se encendió el 10 y condujo a sus compañeros a la remontada histórica que terminó en el 2 a 1 final para el campeón defensor gracias al gol de Lautaro Martínez tras el centro de derecha del eterno Messi.
Tercera final mundialista
Claro que hubiera sido lindo la cuarta estrella, segunda bajo el aura de Messi en la Argentina. Pero España fue muy superior y terminó desmoronando el imperio albiceleste en el tiempo suplementario.
La proeza de la remontada no estuvo lejos de producirse, pero lo que en el país ibérico no entiende es que el espíritu de ese equipo se había vaciado ante los ingleses y por razones que exceden el ámbito deportivo.
El adiós definitivo
La última Copa del Mundo, Messi la disputó sin la compañía de su padre, que por entonces luchaba con una enfermedad terminal en Rosario.
El secreto se terminó escapando en la emoción del astro que recibió el peor desenlace ya con la historia deportiva totalmente escrita.
Sin la presencia de su papá, no hubo energía para más y el 12 de agosto escribió su adiós definitivo en una carta de puño y letra que conmovió al mundo. Inmediatamente después, el alejamiento definitivo de la Selección Argentina que AFA le brindará con un partido de cotillón ante Benín en el Estadio Monumental. Lo más interesante de lo que pasará esta noche será la conexión de Messi, del 10, con el hincha argentino que nunca lo olvidará.