El nuevo Real Madrid de Florentino Pérez se renueva de manera paralela al Mundial de fútbol y antes de terminar la primera semana del nuevo mandato presidencial confirmó el regreso del técnico José Mourinho junto a la contratación del mediocampista Bernardo Silva.
Será el Madrid de los portugueses porque en el radar del gigante español también aparece Vitinha, figura del PSG francés campeón de Europa, quien será clave en el avance de la negociación porque el dinero no perturbará a los jeques árabes que controlan al campeón parisino. Lo de Silva fue diferente porque quedó libre en Inglaterra y negoció directamente contrato personal hasta junio de 2028.
Mourinho y Florentino Pérez es una sociedad que ya ha triunfado en el club. Juntos levantaron una Copa del Rey, una Liga y una Súpercopa de España. La cuenta pendiente fue la Champions League y por eso la apuesta por esta segunda etapa tras 13 años.
España se encuentra absolutamente revolucionada con el presidente recargo del poderoso club que el martes ofertó por Julián Álvarez al Atlético Madrid, en una jugada que se calificó como de mal intencionada y con el único propósito de ensuciar la salida del argentino hacia el Barcelona.
En realidad, el foco del mercado del Madrid pasa por otro lado. Los apuntados, afuera de las estrellas de los portugueses, son el francés Ibrahima Konaté y el neerlandés Danzel Dumfries.
¿Algún argentino?
Entre las posibilidades de que algún argentino forme parte del nuevo ciclo de Mourinho en el Real Madrid aparece el mediocampista ofensivo Nicolás Paz, a préstamo en el Como de Italia, pero cuyo pase pertenece a los españoles, y hay que ver lo que suceda con Enzo Fernández que ya ha dejado trascender su deseo por salir de Chelsea.
Además, está la situación de Franco Mastantuono, que en lo personal no tiene deseos de salir del club, pero desde la institución buscan una buena posibilidad de cederlo a préstamo en Europa para que sume minuntos de calidad.