Franco Colapinto entiende y sirve espectáculo dentro de la Fórmula 1 que este fin de semana llegó al glamoroso e histórico circuito de Mónaco para cumplir con la 8ª fecha del calendario, sexta en pista si se tienen en cuenta las suspensiones de Baherein y Arabia Saudita por la guerra en Medio Oriente.
El piloto argentino arribó a las actividades con la prensa dentro del Principado arriba de un yate privado que la escudería Alpine puso a disposición de él y su compañero francés, Pierre Gasly.
“Cuando estás en Mónaco…No hay mejor manera de llegar que a bordo de un Beneteau Gran Turismo 50 Alpine, ¿verdad?”, publicó la escudería sacando chapa de la original llegada.
Alpine está en su mejor momento luego de lo que ha sido capaz de construir el piloto nacional que viene de ser sexto en Canadá y anteriormente fue séptimo en Estados Unidos.
La vuelta a Europa está cargada de expectativas, primero porque se trata de un Gran Premio tradicional, de extrema complejidad, y luego por la historia que envuelve a Mónaco.
Además, el calendario retoma su habitualidad: tres prácticas, clasificación y carrera final para el domingo que en Argentina se pondrá en marcha a las 10 del domingo.
El mejor del equipo
Colapinto no sólo le ha servido puntos la equipo, sino que viene cumpliendo una mejor temporada que el piloto número 1 de la marca. Gasly es ahora quien carga con la presión de comenzar a responder en pista.
En el análisis previo de la carrera, en Alpine están enfocados en majorar la performance en clasificación, un aspecto clave de este fin de semana.
“Si logramos tener un coche competitivo a una vuelta, estaremos en buena posición”, dijo Colapinto. No estamos entendiendo muy bien todavía al neumático”, amplió el sudamericano.
Es que Mónaco no brinda oportunidades al sobrepaso y por eso tener una buena vuelta de clasificación anticipa prácticamente lo que deparará la fecha.