“Muerto el perro se acabó la rabia”, reza el refrán popular y la dirigencia de River Plate desea desde lo más profundo que la presencia de Eduardo Coudet en el banco de suplentes haya sido la única causa del pésimo momento futbolístico de la institución de Núñez.
El primer paso para eso será que el interinato de Leonardo Ponzio comience con un resultado positivo el domingo en cancha de Banfield por la 7ª fecha del Torneo Clausura 2026, no sólo porque le daría tiempo a la Comisión Directiva para evaluar el futuro, sino para comenzar a construir un cuerpo técnico que, hasta aquí, no está en los planes de nadie.
Todos los nombres que seducen de verdad a la dupla Stéfano Di Carlo (presidente) y Enzo Francescoli (mánager futbolístico) están con trabajo. Nicolás Diez en Argentinos Juniors, Gabriel Milito en el Guadalajara de México, Eduardo Domínguez en el Atlético Mineiro de Brasil y Hernán Crespo en el Atlas de México.
Pablo Aimar no entra ni en la nube de los sueños, porque el ex enganche es piedra fundacional del exitoso proyecto en las selecciones de AFA y no se mueve del predio de Ezeiza.
La única carta fuerte en libertad de acción es Ramón Díaz, del agrado popular, pero no de la mesa chica, por donde pasan las decisiones. El riojano rompió relaciones con el oficialismo político del club que no abre ni una ventana a las posibilidades con el ex delantero de la institución.
Lo acelerará una derrota
Una eventual derrota en el Sur del Gran Buenos Aires aceleraría todos los planes. Perder nuevamente para el Millonario sería un caldo de cultivo que sólo el arribo de alguno de los ya mencionados podría aplacar el malestar de los hinchas.
Mientras tanto, muchos nombres del plantel se sumaron a la nómina de prescindibles. Lucas Martínez Quarta quedó muy dañado por otra actuación poco solvente, lo mismo que el colombiano Rafael Santos Borré y el neuquino Marcos "Huevo" Acuña por su indecisión en la tanda de los penales.