En un primer tiempo flojito en cuanto al nivel futbolístico de los equipos, pero emotivo en cuanto a la entrega y las ganas de ambos equipos, Adrián Maravilla Martínez desperdició una ocasión inmejorable para abrir el clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing que despidió el primer tiempo 0 a 0.
El goleador de la Academia tuvo en sus pies la ejecución de un penal a los 40 minutos y en el mano a mano contra Rodrigo Rey eligió picar la pelota, pero con tan poca precisión que terminó mandando la pelota sobre el travesaño.
El gesto del delantero fue tomado como burla por parte de los rivales del Rojo, primero por el mismo arquero que lo abrazó como agradeciendo su fallo y luego con Kevin Lomónaco que se rio y le dio la mano al 9.
Inmediatamente, el público local se encendió entre cánticos e insultos que bajaron desde los cuatro costados y que llevó la discusión casi cuerpo a cuerpo entre los integrantes del banco visitante y los plateístas del Rojo.
Como consecuencia de esa situación, con proyectiles que arrojaron desde la planta baja, algunos violentos lograron romper el banco visitante lo que motivó la protesta de los profesionales, ingresando al campo de juego para que el árbitro Leandro Rey Hilfer detenga las acciones.