El Loco Oscar Padua es el último gran ídolo del Club Cipolletti. La figura y goleador en la última consagración de la institución en el Argentino B del 2007 aseguró que en estos días han vuelto todos los recuerdos a su mente y reconoció una envidia hacia los jugadores por lo que deben estar viviendo.
“Se me pasa de todo. Todos los momentos vividos. Imagino cómo deben estar ellos con todo lo que se generó. Les deseo tranquilidad y que sólo piensen en el partido”, expresó el oriundo de Allen.
Con 50 goles en torneos federales, el ex jugador rionegrino marcó todo un récord con la camiseta albinegra y es un reconocido hincha de la institución con la que vivió el ascenso desde la cuarta categoría.
A los 51 años de edad, esta final del club lo alcanza viviendo un presente diferente en lo laboral, pero con la misma pasión que lo llevó a convertirse en ídolo, de los más queridos en La Visera.
“Siento que esta vez se nos puede dar, por eso repito lo de estar tranquilos. No hay que pensar en nada más que en el partido. No imaginar que esto está arreglado para ellos, nada de todo eso. Si quieren salir campeones, nos van a tener ganar”, expresó.
Sentimiento inalterable
Han pasado 19 años de aquella vuelta olímpica que terminó en un auto de colección paseando por el centro de la ciudad. Sin embargo, el Loco Padua siempre habla de Cipo en primera persona, sintiéndose parte de todas las campañas y con un sentimiento genuino por los colores.
“Por una cuestión laboral no voy a poder estar en San Francisco. Se complica la vuelta para volver a trabajar”, expresó entre risas.
Padua será uno de los tantos que seguirá las acciones por televisión imaginando lo que podría ser el regreso a la segunda división.
“Los veos muy bien a los chicos. Muy bien físicamente y unidos, por eso creo que esta vez poder ser que se nos dé”, cerró.