Sebastián Morquio fue un gran protagonista del fútbol argentino a comienzos del Siglo XXI. No hace tanto tiempo que dejó de correr tras la pelota, pero el ex zaguero central uruguayo de Huracán, entre otros, se encuentra casi en la calle con su familia y pidió trabajo por redes sociales.
De reconocida trayectoria, su foto de perfil en las cuentas personales lo muestra junto a Diego Maradona es una credencial de la fama que supo conseguir en tiempos de primera división con 20 equipos, buenos contratos y repercusión mediática.
Nunca fue un apuntado para la Selección Argentina ni mucho menos, pero su trayectoria en la máxima categoría permitía imaginar un futuro económico mejor como jugador de elite en el país.
Sin embargo, desde el 2012 que se cortaron los contratos profesionales a la fecha pasaron infinidad de cosas personales hasta que una gran crisis familiar en 2018 tiró todo por la borda. “Vivo en una pieza de hotel sin cocina ni baño”, le confió al medio Doble Amarilla. “A veces no tenemos ni para cargar la Sube”, graficó.
En medio de esa desesperación fue que en reiteradas oportunidades recurrió a los mensajes públicos para pedir ayuda. Su última participación laboral fue hace cinco meses en la Liga de fútbol de Luján, de donde partió a pesar de haber sido campeón como conductor táctico del equipo superior.
La necesidad lo lleva hoy a tomar la pala con las dos manos en lo que sea, porque lo importante es salir adelante. “Quiero vivir tranquilo. Si es en el fútbol, mejor. Si no, también”, cerró de manera contundente.
El dolor de lo que fue
Su vida económica cambió drásticamente en poco más de cinco años. Hasta el 2018 se manejó como agente de jugadores y su presente era muy bueno. Satisfactorio.
Por causas que el propio protagonista no relató, se fue todo y el presente lo tiene peleándola duramente con su pareja y tres menores, una de las cuales todavía demanda pañales y leche.
En términos económicos, de nada sirvió su trayectoria que incluye ciclos en Nacional, el Globo, Rusia, Alianza Lima de Perú, Ecuador, Chile hasta finalizar en el Deportivo Maipú. Morquio guarda de todos ellos el mejor de los recuerdos y recalca que el “fútbol no me debe nada. Cumplí todos mis sueños”.