La derrota con Rosario Central de ayer en el Monumental significó quizá el punto más bajo del presente de River, cuya realidad está muy lejos de lo que en principio se pensó al comenzar el año. El club de Núñez lleva casi dos años y medio sin títulos en un periplo donde gastó fuertes sumas de dinero para reforzarse. Entre futbolistas con pasado en el club, nombres de peso, incluso integrantes de la Selección Argentina, y apuestas que no funcionaron, reflejan el déficit de gestión que llevó, entre otras cosas, a este difícil momento de un Millonario que el domingo tuvo a sus hinchas en llamas tras perder los cuatro partidos que jugó en el semestre.
Desde el mercado que decantó en la salida de Martín Demichelis y la posterior llegada de Marcelo Gallardo para su segundo ciclo hasta el día de hoy, son casi 135 millones de dólares los que River invirtió en dos años y medio. A Núñez llegaron una enorme cantidad de refuerzos que no solamente no dieron la talla, sino que incluso algunos de ellos dieron la vuelta: hoy forman parte de los no tenidos en cuenta que entrenan en el predio de Cantilo.
El principio de este espiral de gastos sin resultados llegó, justamente, sobre el final de la gestión de Demichelis. Para la segunda parte del 2024 se sumaron Franco Carboni (préstamo desde Inter de Milán), Felipe Peña Biafore (repescado desde Lanús), Federico Gattoni (préstamo pago desde Sevilla), Adam Bareiro (USD 3.500.000) y Jeremías Ledesma (USD 2.500.000). Poco después, Micho dejó el cargo y se dio el retorno de Gallardo, que decidió no utilizar a la mayoría de estos nombres, incluso cancelando el préstamo de Carboni dentro del mismo mercado, primera gran desprolijidad que se conoció en estos años de gestión.
Gallardo y un ciclo negativo
De la mano de un Muñeco que buscaba armar "su" equipo se dieron las vueltas de Gonzalo Montiel y Germán Pezzella, que costaron 4.5 millones de dólares y unos 4 millones de euros respectivamente, además de las incorporaciones de Fabricio Bustos (USD 5.000.000), el neuquino Marcos Acuña (€1.000.000) y Maximiliano Meza (USD 2.000.000). No obstante, ese semestre terminó sin títulos y con una decepcionante eliminación en semifinales de Copa Libertadores ante Atlético Mineiro por 3-0 en el global.
En 2025, con crédito abierto y promesas de mejora, el River de Gallardo se cimentó en una inversión de casi 40 millones de dólares. Las llegadas de Lucas Martínez Quarta, Sebastián Driussi (dos surgidos del club y conocidos del Muñeco), más el retorno de Enzo Pérez sumaban ilusión, y a ellas se le plegaron Giuliano Galoppo, Gonzalo Tapia y la llegada de Kevin Castaño, que se convirtió en el refuerzo más caro de la historia hasta ese momento: 14 millones de dólares. En otro decepcionante semestre, se quedó en cuartos del Torneo Apertura perdiendo de local con el campeón Platense y perdió la Supercopa Internacional ante Talleres.
La segunda parte de ese año marcó el pulso de lo que hoy se ve como un circulo vicioso. Volvieron a aparecer las compras: Matías Galarza Fonda y Juan Portillo desde Talleres por casi 10 millones de dólares, el polémico pase de Maximiliano Salas por USD 9 millones más el retorno de otro que tuvo días de gloria junto a Gallardo como Juan Fernando Quintero (USD 2.2 millones) Tras un decepcionante Mundial de Clubes en julio, llegaron eliminaciones en semis de Copa Argentina, cuartos de Copa Libertadores y en octavos del Torneo Clausura que ya generaban críticas importantes y la pérdida de paciencia de los hinchas.
Ya en 2026, luego de completar otro mercado de pases más austero que los anteriores, Gallardo terminaría yéndose en febrero luego de un mal arranque en el Torneo Apertura. Llegaron Aníbal Moreno (USD 7 millones), Matías Viña, Kendry Páez y Fausto Vera (cedidos con opción de compra), pero el Muñeco no le encontró la vuelta y puso fin a su ciclo. Llegó Eduardo Coudet, encontró estabilidad con más victorias que juego, pero la derrota en la final del certamen local ante Belgrano activó cuestionamientos que no hicieron más que escalar.
Mercado exorbitante y "la banda del container"
Entre la previa del Mundial y su finalización, el Chacho tuvo una importante cantidad de refuerzos y River volvió a romper su récord de transferencias. Sin embargo, el DT no encuentra el equipo y a esto se le agregó una enorme piedra en el camino: el presidente Stéfano Di Carlo declaró que alrededor de 15 jugadores no serían tenidos en cuenta, la mayoría de ellos refuerzos por los que el Millonario pagó mucho dinero poco tiempo antes. Los marginados, entre ellos nombres como Pezzella, Salas, Galarza, Galoppo o Paéz más algunos surgidos del club como Ian Subiabre o Santiago Lencina, fueron enviados a entrenar al predio de Cantilo y, días después, otros integrantes del plantel fueron a visitarlos dando cuenta de su disconformidad con la decisión.
En el medio, un Coudet que prometió no separar a los no tenidos en cuenta quedó en una situación que lo perjudicó de cara al grupo, sumado a que el plantel no terminó de armarse pese al arribo de siete jugadores y perdió todo lo que jugó desde el comienzo de la segunda parte del año. Con Nicolás Otamendi, la incorporación de Ángel Correa por 15 millones de dólares, más la inminente de Thiago Almada a cambio de 20 millones de euros por la mitad de su pase, la exigencia está a la orden del día para un ciclo vapuleado que podría ver su final en las próximas fechas.