La incertidumbre sobre la sede de la semifinal por la Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca Juniors continúa luego que la Justicia de Río de Janeiro suspendiera la medida cautelar que obligaba al consorcio administrador del estadio Maracaná a poner el escenario a disposición del club carioca para la revancha previsto el próximo 20 de octubre.
La decisión judicial dejó nuevamente en suspenso la realización del partido en el principal estadio de Brasil y abrió la puerta a una eventual intervención de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), organismo que cuenta con facultades reglamentarias para resolver situaciones de este tipo cuando un club no logra garantizar una sede habilitada.
No fue la única mala noticia para Boca en el arranque del fin de semana XL, ya que también se confirmó el desgarro de LEandro Paredes en el partido del viernes por la noche ante Instituto, que le haría perderse ambos partidos por la compatencia internacional.
Según establece el Manual de Clubes de la Copa Sudamericana 2026, los permisos y autorizaciones del estadio deben estar disponibles dentro de los plazos fijados por la organización. En caso de que el club local no pueda acreditarlos, la Conmebol puede exigir la presentación de una nueva cancha y, si la entidad no cumple con ese requerimiento en el tiempo otorgado, la propia confederación queda facultada para designar directamente el escenario del encuentro.
La normativa también determina que los costos derivados de una eventual modificación de la sede deberán ser afrontados por el club organizador, incluyendo gastos operativos y logísticos asociados a la disputa del partido.
El reglamento contempla además requisitos específicos de capacidad para las distintas fases del torneo. Para las semifinales, el estadio seleccionado debe tener un aforo mínimo de 30.000 espectadores. En ese contexto, São Januário, habitual escenario de Vasco da Gama, no cumple con las exigencias establecidas para esta instancia de la competencia.
Alternativa
Frente a ese panorama, el estadio Nilton Santos (de Botafogo) aparece como una de las alternativas viables desde el punto de vista reglamentario. Sin embargo, la dirigencia del club anfitrión ha manifestado reparos debido a las características de su superficie de juego: césped sintético.
El conflicto se originó luego de que Vasco obtuviera el viernes una resolución favorable que obligaba al consorcio integrado por Flamengo y Fluminense, administrador del Maracaná, a ceder el estadio para el compromiso internacional. No obstante, la medida fue suspendida al día siguiente tras una apelación presentada por los responsables del recinto, restableciendo la incertidumbre sobre la localía.
Con el plazo para confirmar el escenario cada vez más ajustado y la serie decisiva ante Boca Juniors, la definición ya no depende exclusivamente de Vasco da Gama ni de los tribunales brasileños.
Si la situación no se resuelve en las próximas horas, la Conmebol podría ejercer su potestad reglamentaria y determinar dónde se disputará uno de los partidos más importantes de la presente edición de la Copa Sudamericana.