Argentina se prepara para dar un salto histórico en el negocio energético global. Con cinco buques de licuefacción proyectados para operar hacia el final de la década, el país podría generar exportaciones anuales superiores a los US$ 14.470 millones y posicionarse entre los principales actores emergentes del mercado mundial de gas natural licuado (GNL).
Los proyectos incluyen dos unidades impulsadas por Southern Energy, otras dos desarrolladas por YPF junto a Eni y una adicional entre YPF y Shell. En conjunto alcanzarían una capacidad de procesamiento de 24 millones de toneladas anuales, equivalente al 5% de la capacidad global instalada en 2024.
El desarrollo del GNL demandará una fuerte expansión de la producción de gas natural. Según un informe de la consultora Economía & Energía (E&E), para abastecer los cinco buques se necesitarán 111 millones de metros cúbicos diarios adicionales, lo que implicaría elevar un 78% la producción nacional actual. El corazón de esa expansión será Vaca Muerta, la formación no convencional que concentra una de las mayores reservas de shale gas del mundo.
La apuesta llega en un contexto internacional donde el GNL gana peso frente al gas transportado por gasoductos. Aunque el comercio global de gas cayó en 2024, la demanda de gas licuado sigue creciendo, especialmente en Asia, con China, Japón, Corea del Sur e India liderando las importaciones.
En paralelo, las grandes potencias energéticas aceleran inversiones para ampliar capacidad de licuefacción. Estados Unidos, Qatar y Australia continúan dominando el mercado, pero Argentina busca abrirse camino aprovechando sus recursos y costos competitivos. Si avanzan todos los proyectos en evaluación, el país podría ubicarse como el duodécimo con mayor capacidad instalada de licuefacción a nivel global.
El Gobierno ya comenzó a habilitar el marco regulatorio para ese desembarco. La Secretaría de Energía otorgó autorizaciones de libre exportación por 30 años para los primeros proyectos de GNL, una señal destinada a garantizar previsibilidad a las inversiones de largo plazo.
El avance más concreto lo protagoniza Southern Energy, consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que ya cerró acuerdos de exportación con Europa a partir de 2027.
En el sector aseguran que el impacto va mucho más allá de las exportaciones. El ingreso masivo de divisas, la ampliación de infraestructura y la consolidación de Vaca Muerta podrían convertir a la energía en uno de los pilares estructurales de la economía argentina durante las próximas décadas.