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El desarrollo del shale en Vaca Muerta impulsa una nueva etapa del petróleo regional

El último informe de OLACDE registró un fuerte crecimiento de la producción de petróleo y gas natural en la región durante febrero de 2026. El desempeño de Argentina, Brasil y México impulsó la oferta de hidrocarburos y consolidó a América Latina y el Caribe como un proveedor estratégico en un contexto de alta volatilidad del mercado energético internacional.

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La producción petrolera de América Latina y el Caribe creció 27% interanual en febrero y alcanzó los 377 millones de barriles

El último informe de OLACDE registró un fuerte crecimiento de la producción de petróleo y gas natural en la región durante febrero de 2026. El desempeño de Argentina, Brasil y México impulsó la oferta de hidrocarburos y consolidó a América Latina y el Caribe como un proveedor estratégico en un contexto de alta volatilidad del mercado energético internacional.

La producción de petróleo de América Latina y el Caribe alcanzó los 377 millones de barriles durante febrero de 2026, lo que representó un incremento interanual del 27% respecto de los 298 millones registrados en igual mes del año anterior. Además, la actividad mostró una expansión del 4,4% frente a enero, reflejando una aceleración del ritmo productivo en los principales países hidrocarburíferos de la región.

Los datos surgen del último Reporte de Petróleo y Gas Natural elaborado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLACDE), que destaca una nueva etapa de crecimiento de la industria regional, impulsada por la expansión de proyectos estratégicos y la recuperación de la producción en varios mercados.

Entre los principales factores que explican este desempeño se encuentran el aumento de la actividad en Vaca Muerta, en Argentina; el nivel récord de extracción alcanzado en la capa presal de Brasil; y la mayor producción registrada en México. A ello se sumó la recuperación de Brasil y Venezuela tras las bajas observadas durante enero, lo que permitió consolidar la tendencia alcista.

De acuerdo con el informe, Brasil, México y Venezuela concentraron el 68% de toda la producción petrolera de América Latina y el Caribe, confirmando el peso que estos tres países tienen sobre la dinámica energética regional y su capacidad para influir en la oferta de crudo.

La expansión no se limitó al petróleo. La producción regional de gas natural registró un crecimiento aún más marcado y alcanzó los 26 mil millones de metros cúbicos en febrero, equivalente a una suba interanual del 30%.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por Argentina y Brasil. En el caso argentino, el desarrollo del gas no convencional en Vaca Muerta continúa incrementando la capacidad de producción, mientras que Brasil volvió a registrar niveles históricos de extracción en el presal, consolidando una fuente de abastecimiento cada vez más relevante para la región.

Según OLACDE, este escenario coincide con una creciente demanda de gas natural como combustible de transición energética, ya que permite complementar los sistemas eléctricos con alta participación de energías renovables y garantizar mayor estabilidad en el suministro.

En cuanto a la distribución de la producción regional de gas, Argentina y Trinidad y Tobago lideraron el ranking con una participación del 21% cada uno. Brasil ocupó el tercer lugar con el 13%, seguido por Perú con el 12%. Venezuela, Bolivia y México aportaron cerca del 9% cada uno del total regional.

El informe sostiene que el crecimiento simultáneo de la producción de petróleo y gas está redefiniendo el mapa energético de América Latina y el Caribe. Mientras la región mantiene su liderazgo mundial en generación de electricidad a partir de fuentes renovables, también consolida su papel como proveedor estratégico de hidrocarburos para el mercado internacional.

Este doble perfil fortalece la posición regional en un contexto de elevada volatilidad de los precios de la energía y de crecientes desafíos vinculados a la seguridad del abastecimiento. La expansión de la producción, especialmente a partir de recursos no convencionales y de yacimientos offshore de alta productividad, ubica a América Latina y el Caribe como uno de los polos de mayor dinamismo dentro del escenario energético global.

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