El sector energético profundizó su contribución al superávit comercial argentino, impulsado por el crecimiento de las exportaciones de petróleo y la reducción de la dependencia de combustibles importados. Entre enero y agosto de 2026, el saldo comercial energético alcanzó los US$ 7.834 millones, mientras que las ventas externas de combustibles y energía acumularon US$ 10.667 millones, según un informe de la consultora Economía y Energía, que dirige Nicolás Arceo.
En el mismo período, las exportaciones totales del país crecieron un 21% interanual, hasta los US$ 67.248 millones, mientras que las importaciones retrocedieron un 3%. Como resultado, el superávit comercial llegó a US$ 18.249 millones, un registro que ya superó la proyección oficial para todo 2026, estimada en US$ 16.951 millones.
El desempeño energético está vinculado con la expansión de la producción de hidrocarburos no convencionales, especialmente en la Cuenca Neuquina, donde el desarrollo de Vaca Muerta permitió incrementar la oferta de petróleo y gas y fortalecer la capacidad exportadora.
El peso creciente de la energía
La evolución de las ventas externas refleja un cambio estructural en la composición del comercio argentino. Después de alcanzar un máximo de US$ 7.850 millones en 2008, las exportaciones de combustibles y energía cayeron hasta US$ 2.050 millones en 2016. Desde entonces, iniciaron una recuperación sostenida que las llevó a US$ 11.100 millones en 2025.
Entre 2016 y 2025, las exportaciones energéticas crecieron un 442%, frente a un aumento del 50% de las ventas externas totales. De acuerdo con el informe, el sector explicó aproximadamente el 31% del incremento de las exportaciones argentinas durante ese período.
La participación de combustibles y energía en la canasta exportadora pasó de menos del 4% en 2016 al 16% en la actualidad. Esta transformación estuvo asociada, principalmente, al avance de la producción no convencional y al crecimiento de las exportaciones de petróleo.
Menos importaciones y mejores perspectivas
La sustitución de importaciones también contribuyó a mejorar el balance energético. La expansión de la producción local de hidrocarburos y la ampliación de la capacidad de transporte de gas natural permitieron reducir las compras externas de combustibles y lubricantes, que en 2025 representaron el 4% de las importaciones totales. Entre enero y agosto de 2026, su participación se ubicó en el 6%.
En el mercado del gas, la Cuenca Neuquina operó a plena capacidad de transporte durante junio y julio, mientras que la inyección proveniente de las cuencas del sur del país registró una caída del 13%. La demanda de gas dentro del sistema de transporte promedió 150 millones de metros cúbicos diarios entre junio y agosto, un 2% menos que en igual período de 2025.
Hacia adelante, el informe prevé que el sector energético continúe fortaleciendo el saldo comercial mediante mayores exportaciones, principalmente de petróleo no convencional, y una menor necesidad de importar combustibles. Esta tendencia podría profundizarse con el desarrollo de nuevos proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Para 2027, sin embargo, se proyecta un superávit comercial inferior al de 2026, debido a que las importaciones crecerían un 9,8%, por encima del aumento del 7,4% previsto para las exportaciones. En este escenario, la evolución de Vaca Muerta y de la infraestructura necesaria para transportar y comercializar su producción será determinante para consolidar el aporte energético a las cuentas externas argentinas.