CONFLICTO INTERNACIONAL

La geopolítica entre China y Estados Unidos en una posible Tercera Guerra Mundial

La relación entre la firma del acuerdo Aukus y los intereses de Xi Jinping en el Mar de China.
martes, 5 de julio de 2022 · 11:05

El canciller de Rusia, Serguei Lavrov, señaló que la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial está más latente que nunca por la falta de negociación mostrada por Ucrania. Ese no es el único motivo ya que el presidente Vladimir Putin desea continuar con las operaciones militares más allá de los rumores de enfermedad y de falta de suministros militares y económicos ante las numerosas sanciones ejecutadas por Occidente.

 

La tesis de una Tercera Guerra Mundial es ampliamente debatida en los claustros y en los “agoras” internacionalistas. Algunos postulan que no es posible que eso suceda dado el poder nuclear que tienen Estados Unidos y Rusia; mientras que otros aseguran que ya sucedió en otros ámbitos como en la geoconomía (los bloqueos de Estados Unidos a China), en el espionaje y en el campo tecnológico. También es opinable las distintas interpretaciones que se conciben acerca del conflicto: por ejemplo los medios occidentales consideran que es una guerra y una invasión, mientras que en Rusia se habla de operaciones militares.

 

La hipótesis de una posible conflagración mundial en el Siglo XXI obliga a los especialistas a profundizar y examinar los puntos estratégicos distribuidos a nivel mundial cuyo alcance están a manos de las potencias que forman parte del sistema multipolar vigente desde la crisis financiera de Estados Unidos en el 2008. En ese punto, es importante destacar que la nación presidida por Joe Biden cuenta con 86 bases militares en el mundo, lo que provocó que Rusia y China también empiecen a ampliar su gama de influencia geopolítica. Esto se puede ver plasmado en el conflicto con Ucrania y lo que ocurre con el Gigante Rojo en el Indopacífico, sin embargo el plan de defensa estratégico denominao Aukus firmado entre Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia puede propender a una inestabilidad en ese sector.

 

La región del indo-pacífico y el Mar de China es zona geoestratégica muy importante. Entre las razones para afirmar eso es que la mayor parte del comercio mundial se desarrolla ahí, así como también el tránsito de las flotas, la pesca y otras actividades económicas. La influencia de China es innegable a tal punto que comenzó a establecer acuerdos de cooperación con Vietnam y fue uno de los impulsores del crecimiento y la sostenibilidad económica en el tiempo de Australia. Sin embargo, Filipinas, Indonesia y Taiwan elevaron reclamos por soberanía en sus respectivas zonas económicas exclusivas debido a la presencia y la pesca ilegal por parte de los barcos chinos.

 

A raíz de esto, el flujo “energético” político de Estados Unidos continúa más vivo que nunca. El primer mandatario de ese país, Joe Biden, firmó un acuerdo de defensa conjuntamente con Gran Bretaña y Australia llamada Aukus. Esta alianza militar tiene como objetivo primordial aunar capacidades para frenar la expansión de China en la región del Indo-Pacífico, por lo que recibió un fuerte repudio por parte de Corea del Norte que lanzó dos misiles como una forma de protesta. Este hecho de cooperación militar trajo reclamos por parte de Francia que, de acuerdo a la historia mundial, siempre fue aliado de Estados Unidos, fundamentalmente en la Segunda Guerra Mundial. El canciller del país galo, Jean Yves Le Drian, calificó el pacto Aukus como una puñalada en la espalda por parte de las potencias mundiales.

 

Con esta acción, Estados Unidos pretende frenar la robustez geopolítica de China que arrancó con el crecimiento anual del 6% en la crisis inmobiliaria suscitada en 2008. Ahí fue la génesis de esta potencia que, según las proyecciones de los internacionalistas, destituirá a Estados Unidos en el largo plazo. A partir de ahí, los académicos debatieron si en el futuro podría haber una suerte de mundo bipolar o multipolar. Ese sistema caracterizado por el mantenimiento del status quo a cargo de varios países es una estrategia que le puede resultar beneficiosa a Estados Unidos como ya pasó en la desarticulación de la Unión Soviética, cuando estuvo como presidente, Mijail Gorbachov.

 

El acuerdo Aukus tiene un precedente importante en la historia: la OTAN. El nacimiento de este brazo armado ocurrió en 1949, cuya intención fue equipar y apoyar a todos los países de Europa Occidental con el objetivo de contener la expansión de la Unión Soviética. Allí estaban Gran Bretaña, Francia y demás países que participaron de la etapa colonialista y que buscaron menguar el poder del Pacto de Varsovia. Sin embargo, la ideología pudo penetrar en los países subdesarrollados y, a partir de ahí, Estados Unidos tuvo que aplicar otra estrategia para extirpar esa influencia de ideas en el mundo.

 

En la era actual, la OTAN y la Unión Europea buscan aislar a Rusia del sistema mundial. Un ejemplo que ilustra esto fue cuando el gigante euroasiático intervino en Crimea, lo que ocasionó un gran problema en la Casa Blanca a sabiendas de un posible avance en la parte occidental de Europa. La desventaja que tienen dichas naciones es que dependen del gas y de otros recursos que provee Rusia, por eso el presidente Vladimir Putin aprovechó estas circunstancias para mover las fichas geopolíticas. Pero el Aukus afecta claramente los intereses rusos, si se tiene en cuenta que es el área de influencia de Rusia, por lo tanto se entiende el reclamo que hicieron Corea del Norte y China.

 

Estados Unidos, Rusia y China cuentan con ejércitos equipados y de última tecnología para evitar cualquier reacción que vulnere el sistema internacional. Además de eso, estos tres países disponen de un arsenal nuclear capaz de generar una hecatombe mundial o como se conoce en ámbitos académicos como la hipótesis de la mutua destrucción asegurada. Sin embargo, estas potencias se construyeron como tales a partir de la amplia utilización de los servicios de inteligencia como ocurre en el caso chino en unión con la empresa Huawei y su introducción en diversos países. Esa es una parte del enfrentamiento entre Estados Unidos y China, el otro ámbito de disputa es la geoeconomía que fue representada por la “guerra comercial” entre ambos y con la clara intención de Pekin de establecer un mercado alternativo que tenga como base el Yen.

 

En este punto, es necesario entender que en la política internacional las alianzas flexibles están a la orden del día y más que nunca en la actualidad. No sería descabellado que las potencias propongan un cambio de figuritas debido a este acuerdo que es considerado un peligro para la estabilidad del mundo y una gran desconfianza internacional. Un ejemplo de este concepto aplicable en el campo geopolítico es el acuerdo de defensa firmado entre Francia y Grecia que consiste en el compromiso de la nación helénica de adquirir buques de guerra y aviones de combates franceses por un valor de unos 5.000 millones de euros, así como una cláusula de asistencia mutua en conceptos de Defensa, según detallaron funcionarios del gobierno griego.

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