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Viernes 10 de Abril, Neuquén, Argentina
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Hoy Vaca Muerta nos permite hablar de inversiones por más de USS 215.000 millones

Con empresarios y referentes del sector energético, Jorge Sapag presentó su libro y defendió el rol estratégico de Vaca Muerta, que ya explica la mayor parte de la producción de petróleo y gas del país.

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En un evento cargado de simbolismo político y empresarial, el ex gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, presentó su libro “Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina” con una definición contundente sobre el presente energético del país: “Sin Vaca Muerta no había destino para la República Argentina”.

La presentación que tuvo como principales a oradores a Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy y Daniel Gerold, presidente de G&G Consultants, se realizó en el Museo Fernández Blanco y reunió a empresarios, funcionarios nacionales y provinciales, y referentes clave de la industria, en una señal del peso estratégico que adquirió el desarrollo no convencional en la última década. También estuvo presente el actual gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa. 

Vaca Muerta como “faro” energético

A lo largo de su exposición, Sapag insistió en el carácter estructural del desarrollo de Vaca Muerta, no solo para el sector energético sino para la economía en su conjunto. “El 70% del petróleo y del gas que produce hoy la Argentina proviene de Vaca Muerta”, subrayó, y planteó un ejercicio contrafáctico: “Sin ese desarrollo, Neuquén estaría produciendo apenas 20.000 barriles diarios y no lo más de 600.000 que produce hoy. No había destino”.

El exgobernador vinculó además ese salto productivo con el contexto internacional, marcado por conflictos geopolíticos y tensiones en el suministro energético: “La guerra en Medio Oriente pone en evidencia el valor de contar con recursos propios”.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue el papel de YPF en el desarrollo del shale. Sapag destacó que la compañía explica hoy cerca del 50% de la inversión y de la producción, y la definió como “una empresa de bandera fundamental” para el país.

En ese marco, también hizo referencia al litigio en tribunales internacionales —en particular en el distrito de Nueva York— y sostuvo que el desenlace del caso impacta en la lectura del proceso energético argentino, aunque remarcó la centralidad histórica de la compañía más allá de los vaivenes judiciales.

El ex mandatario puso especial énfasis en la construcción normativa que permitió el desarrollo del no convencional, en particular la Ley 27.007, que estableció reglas de juego para atraer inversiones de largo plazo.

“Fue un conceder sin ceder. Nación y provincias lograron un marco que permitió otorgar concesiones a 35 años, con estabilidad fiscal y compromisos de inversión por más de 210.000 millones de dólares”, explicó.

De la incertidumbre al desarrollo

Sapag también reconstruyó el origen del proyecto, marcado por la crisis productiva de los yacimientos convencionales y la falta de inversiones. Recordó sus primeros contactos con el desarrollo no convencional en viajes a Canadá y Estados Unidos, cuando la tecnología del fracking aún generaba escepticismo. “Nos miraban como si estuviéramos delirando cuando hablábamos de esto en 2007”, señaló.

Según relató, la necesidad fue el motor de una estrategia que combinó decisiones políticas, articulación público-privada y búsqueda activa de inversores internacionales.

“Cruzamos un umbral en medio de la falta de credibilidad y de una macroeconomía adversa. Pero había una convicción: había que hacerlo”, resumió.

Durante la presentación, el empresario Marcos Bulgheroni destacó el carácter “inspiracional” del desarrollo de Vaca Muerta y lo definió como uno de los pocos casos de éxito estructural en la Argentina reciente.

“Es una historia que muestra que, frente a un problema, se puede construir una solución basada en tecnología, inversión y cooperación”, planteó, y remarcó la importancia de sostener la continuidad de políticas más allá de los cambios de gobierno.

En la misma línea, Daniel Gerold subrayó que uno de los factores clave fue la consistencia en el tiempo: “Esto es un desarrollo de décadas. La continuidad fue fundamental”. El especialista también puso el foco en los desafíos hacia adelante, particularmente en la necesidad de consolidar condiciones macroeconómicas estables y mejorar el acceso al financiamiento internacional para sostener el crecimiento.

El desafío que viene

Con más de 15 años de desarrollo, Vaca Muerta ya muestra resultados concretos: aumento de la producción, crecimiento de las exportaciones y mejora en la balanza energética.

Sapag proyectó un escenario ambicioso: hacia 2030, la Argentina podría alcanzar el millón de barriles diarios y duplicar su producción de gas, con exportaciones energéticas del orden de los 30.000 millones de dólares anuales.

“Solo Vaca Muerta podría pagar la deuda externa en diez años”, afirmó. Sin embargo, tanto empresarios como analistas coincidieron en que el desafío ya no es demostrar el potencial, sino sostener el crecimiento. La estabilidad macroeconómica, el acceso a capital y la expansión de infraestructura serán claves para consolidar ese proceso.

En ese sentido, el mensaje que dejó la presentación fue claro: más que un recurso, Vaca Muerta se consolidó como una política de Estado. Y, en un mundo que demanda energía, también como una de las principales cartas de la Argentina para proyectarse globalmente.

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