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Miércoles 08 de Abril, Neuquén, Argentina
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Prevén aumentos en las tarifas de gas y luz por costos de importación y la alta demanda

El consultor especializado en energía e hidrocarburos, Daniel Gerold, describió el complejo escenario de cara a este invierno de 2026. El contexto de la guerra en Medio Oriente y el rol del valor del GNL.

Miércoles, 08 de abril de 2026 a las 17:21
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Pronostican que este invierno de 2026 habrá aumentos en el gas y la luz a raíz de la suba del GNL y la compra tardía de insumos.

El conflicto en Medio Oriente, con los idas y vueltas de una guerra cruda y el Estrecho de Ormuz en vilo, volvió a colocar a la energía en el centro de la escena económica argentina. Todo ese contexto enciende las alarmas de cara a los días fríos del invierno. Con costos internacionales en alza, demoras en la importación de gas natural licuado (GNL) y definiciones fiscales pendientes, nuestro país enfrenta un escenario complejo.

Según el consultor energético Daniel Gerold, los ajustes en las tarifas de electricidad y gas natural son inevitables y responden a factores estructurales. Entre ellos, el especialista destacó la suba de precios a nivel global y la necesidad de importar insumos más caros para cubrir el aumento de la demanda durante los meses más fríos del año. En ese contexto, advirtió que el equilibrio entre tarifas, subsidios y abastecimiento podría verse tensionado.

La demora en la compra de GNL, una de las claves

Uno de los puntos críticos señalados por Gerold es la demora en la compra de GNL. Mientras el gas producido localmente se ubica en torno a los 3,5 a 3,6 dólares por millón de BTU (sigla que en inglés significa Unidad Térmica Británica), el combustible importado podría alcanzar los 22 dólares, un valor significativamente superior aunque todavía por debajo de los picos registrados en la crisis energética de 2022. A esto se suma el costo del gasoil, utilizado para generación eléctrica, que oscila entre los 35 y 37 dólares por millón de BTU.

Si hoy se importara GNL para el invierno, ya estamos llegando tarde a la compra”, advirtió Gerold, quien remarcó que estos valores encarecen el funcionamiento del sistema energético en su conjunto. Frente a este escenario, el Gobierno nacional deberá definir si absorbe parte de esos incrementos para contener tarifas o si prioriza el objetivo de sostener el superávit fiscal.

En materia de subsidios, Gerold señaló que la clave estará en la velocidad y profundidad con la que avance su reducción. Actualmente, cerca del 50 por ciento de los usuarios ya no recibe asistencia estatal, por lo que serán los primeros en sentir el impacto de los mayores costos. Aun bajo un esquema mixto, anticipó que habrá aumentos: “Algo van a aumentar, pero algo lo van a absorber”, especuló.

En la industria como en los hogares

El impacto también podría trasladarse al sector productivo. Gerold advirtió que algunas industrias, especialmente aquellas que requieren suministro continuo de gas, podrían no convalidar los nuevos precios, lo que abriría interrogantes sobre la sostenibilidad de su actividad en el corto plazo.

En el mercado de combustibles, en tanto, el panorama es distinto. Según explicó el especialista, YPF optó por absorber temporalmente el aumento del costo del petróleo, en una estrategia que apunta a compensar futuras bajas de precios internacionales. “Es un esquema de autoestabilización”, sostuvo el especialista.

Con múltiples variables en juego, Gerold definió el escenario energético actual como “complejo, dinámico y con variables dislocadas”, una combinación poco frecuente que obliga a tomar decisiones clave en un contexto de alta incertidumbre.

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