Vaca Muerta enfrenta un nuevo desafío: producir más petróleo sin quedarse sin vías de salida. Por eso, el Gobierno de Neuquén decidió endurecer las condiciones para las futuras Concesiones de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH).
El ministro de Energía, Gustavo Medele, confirmó que las empresas que pretendan acceder a nuevas áreas deberán presentar no solo sus planes de producción, sino también cómo y por dónde evacuarán el petróleo adicional que generen.
La medida apunta a anticiparse a uno de los principales límites que enfrenta el desarrollo de la formación: la capacidad de transporte. Según Medele, tanto el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) como el Duplicar de Oldelval se encuentran prácticamente ocupados, por lo que será necesario avanzar con nuevas obras.
La intención provincial, explicó el funcionario, no es frenar nuevas inversiones sino ordenar el crecimiento y garantizar que cada barril producido tenga una vía de salida.
Más capacidad de transporte
El escenario que plantea Neuquén es de expansión. Medele sostuvo que la infraestructura y los equipos actualmente disponibles permitirían llevar la capacidad operativa de Vaca Muerta a entre 850.000 y 900.000 barriles diarios. Pero para alcanzar ese nivel será necesario resolver previamente distintos cuellos de botella.
Entre las alternativas bajo análisis aparece la posibilidad de avanzar con un nuevo proyecto de transporte, que podría ser un “Triplicar” de Oldelval, o una obra destinada a captar la producción de la zona norte de Vaca Muerta y conectarla con el sistema de Allen.
“Lo que queremos saber es dónde piensan poner los barriles que van a producir”, planteó Medele, al remarcar que la planificación deberá hacerse de manera coordinada entre las operadoras y las empresas transportistas.
La nueva exigencia se suma a otras condiciones que Neuquén ya incorporó para las concesiones, como el bono anticipado para infraestructura equivalente al 6% de las regalías y la participación del 10% de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) en los proyectos.
El objetivo: crecer sin trabas
Para la provincia, anticiparse a la infraestructura es clave para sostener el ritmo de inversiones y evitar que la falta de transporte termine limitando la producción. La estrategia apunta a que las propias empresas que tengan capacidad de desarrollar nuevos ductos puedan hacerlo, mientras que aquellas que no estén en condiciones de afrontar una obra de manera individual puedan participar de proyectos conjuntos.
El criterio también permitirá a Neuquén contar con una mayor previsibilidad sobre cuándo será necesario sumar nueva capacidad de evacuación. El desafío no termina en los oleoductos. El crecimiento de la actividad también está obligando a ampliar la infraestructura vial.
Medele señaló que, si se incrementa fuertemente la cantidad de equipos trabajando en la formación, las rutas actuales podrían convertirse en otro límite operativo. En ese sentido, destacó el acuerdo alcanzado con 13 empresas petroleras para pavimentar y construir nuevos caminos en el Circuito Petrolero.
Otro frente que la provincia considera prioritario es el tratamiento de los residuos generados por la actividad, particularmente los recortes de perforación o cutting. El aumento de la cantidad de pozos traerá aparejado un crecimiento de estos materiales, por lo que Neuquén busca desarrollar un sistema que permita procesarlos de manera más eficiente.
La mirada oficial está puesta en una Vaca Muerta que podría avanzar hacia una producción de 2 millones de barriles diarios en el futuro. Para llegar a ese escenario, el desafío será construir a tiempo toda la infraestructura que acompaña al petróleo: oleoductos, rutas, equipos, servicios y sistemas de tratamiento de residuos.
La apuesta provincial, en definitiva, es que el crecimiento de Vaca Muerta no encuentre su próximo límite en la infraestructura, sino que avance acompañado por una planificación acorde a la nueva escala productiva de Neuquén.