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Vaca Muerta suma una obra clave de TGS para eliminar cuellos de botella y sostener su crecimiento

La aprobación del proyecto de US$ 3.000 millones de TGS permitirá procesar líquidos asociados a la producción de gas y petróleo, una infraestructura considerada estratégica para acompañar la expansión de la Cuenca Neuquina durante la próxima década.

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La compañía ya aseguró más del 80% de la capacidad del emprendimiento mediante acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron

La decisión de Transportadora de Gas del Sur (tgs) de avanzar con una inversión de US$ 3.000 millones para desarrollar infraestructura de procesamiento de líquidos del gas natural representa un paso clave para el futuro de Vaca Muerta. La iniciativa busca resolver una de las principales limitaciones que enfrenta actualmente la Cuenca Neuquina: la necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento y transporte asociada al crecimiento de la producción.

El proyecto, cuya puesta en operación está prevista para 2030, permitirá recuperar y procesar líquidos provenientes del gas natural extraído en Vaca Muerta, un componente fundamental para sostener el incremento de la actividad hidrocarburífera en la región.

La compañía ya aseguró más del 80% de la capacidad del emprendimiento mediante acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron, mientras continúa negociaciones con otros productores para completar el volumen disponible.

La obra contempla nuevas instalaciones de procesamiento de gas en Tratayén, uno de los principales nodos energéticos de Neuquén, además de un gasoducto de segregación de corrientes de aproximadamente 100 kilómetros. También incluirá un poliducto hacia Bahía Blanca, plantas de fraccionamiento y almacenamiento, y mejoras en la infraestructura portuaria destinada a la exportación.

Para la industria, el proyecto adquiere una relevancia especial porque permitirá adecuar y separar componentes del gas asociado a la producción de petróleo, facilitando su transporte a través de los sistemas troncales existentes y liberando capacidad para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.

La necesidad de desarrollar este tipo de infraestructura aparece cada vez con más fuerza a medida que la Cuenca Neuquina incrementa sus niveles de producción. En los últimos años, el crecimiento sostenido del shale oil y el shale gas comenzó a trasladar el foco desde la perforación de nuevos pozos hacia la construcción de instalaciones que permitan procesar, transportar y exportar mayores volúmenes de hidrocarburos.

En ese contexto, especialistas del sector consideran que la expansión de la infraestructura de superficie será determinante para evitar restricciones que puedan afectar futuros planes de inversión. El proyecto de tgs apunta precisamente a resolver parte de esas limitaciones y generar condiciones para una nueva etapa de crecimiento.

Además del impacto operativo, la iniciativa tendrá efectos económicos directos sobre la región. Durante los cuatro años previstos para la construcción de las obras se estima la creación de unos 4.000 puestos de trabajo directos y alrededor de 15.000 indirectos, con demanda de servicios, logística, construcción e ingeniería vinculados a la actividad energética.

La magnitud de la inversión también refleja la confianza de la industria en el potencial de largo plazo de Vaca Muerta. Con una inversión equivalente a las principales obras energéticas desarrolladas en el país durante las últimas décadas, el proyecto se posiciona como uno de los más importantes vinculados a la cadena de valor del gas natural.

Desde una mirada estratégica, la obra no sólo permitirá acompañar el crecimiento de la producción actual, sino también preparar a la Cuenca Neuquina para una etapa de mayor inserción en los mercados internacionales. La recuperación de líquidos asociados al gas, junto con nuevas capacidades de transporte y exportación, contribuirá a incrementar el valor agregado de los recursos producidos en la región y fortalecer el perfil exportador de Vaca Muerta.

Para Neuquén, el desarrollo representa un nuevo eslabón dentro del conjunto de inversiones que buscan transformar el potencial geológico de la formación en producción sostenida, empleo, infraestructura y generación de divisas. En una industria donde la capacidad de evacuación se convirtió en uno de los principales desafíos, la aprobación del proyecto aparece como una señal concreta de que el crecimiento de Vaca Muerta comienza a apoyarse cada vez más en grandes obras de infraestructura asociadas a su desarrollo.

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