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Disparo en la escuela de Cutral Co: "No alcanza con más controles, hay que escuchar a los chicos"

Tras el disparo que hirió a un alumno de 13 años dentro de un aula del CPEM 6 de Cutral Co, el psiquiatra José Lumerman analizó el impacto social del episodio y advirtió que la respuesta no debe limitarse a reforzar la seguridad en las escuelas. 

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En la entrevista, Lumerman sostuvo que el hecho obliga a preguntarse qué está ocurriendo con los adolescentes, el acceso a las armas y el rol de la comunidad en la prevención.

Tras el disparo que hirió a un alumno de 13 años dentro de un aula del CPEM 6 de Cutral Co, el psiquiatra José Lumerman analizó el impacto social del episodio y advirtió que la respuesta no debe limitarse a reforzar la seguridad en las escuelas. En diálogo con Entretiempo por AM550 y Canal 24/7, sostuvo que el hecho obliga a preguntarse qué está ocurriendo con los adolescentes, el acceso a las armas y el rol de la comunidad en la prevención.

El disparo que dejó herido al adolescente, quien se encuentra fuera de peligro, abrió múltiples interrogantes. Mientras la Justicia intenta establecer cómo ocurrió el hecho y de dónde provenía el arma, el debate también se trasladó al plano social y de la salud mental.

En la entrevista, Lumerman analizó el impacto del episodio y planteó que el desafío no pasa únicamente por reforzar los controles de seguridad, sino por comprender qué está ocurriendo con los adolescentes y fortalecer los espacios de escucha y contención.

 

¿Qué lectura hace de un hecho como el ocurrido en el CPEM 6? ¿Por qué un adolescente lleva un arma a la escuela?

Estamos hablando de una tragedia para la familia, para los compañeros y para toda la comunidad educativa. Pero además del hecho puntual hay preguntas que debemos hacernos como sociedad. ¿Por qué había un arma en esa casa? ¿Por qué necesitamos un arma? ¿Cómo estamos funcionando como comunidad? Son preguntas de fondo que no podemos dejar de lado.

 

¿Qué observa hoy en los adolescentes desde su experiencia como psiquiatra?

Lo que venimos viendo desde hace tiempo es una especie de vacío existencial, una pérdida de valores y de referencias. Los chicos muchas veces no solo se sienten solos, sino que hay una sensación de vacuidad que se profundizó después de la pandemia y de los cambios culturales que vivimos. Cuando ese vacío aparece, puede ser ocupado por tendencias negativas. Eso nos tiene que preocupar.

 

Tras un episodio de esta magnitud comenzaron a surgir propuestas para reforzar la seguridad en las escuelas. ¿Es suficiente?

Yo sería muy prudente. Escucho hablar de detectores de metales o de mayores controles en los ingresos, pero creo que esa no es la respuesta de fondo. Siempre puede aparecer otra situación. El desafío es mucho más profundo y tiene que ver con la educación, con pensar qué les está pasando a nuestros jóvenes y cómo los acompañamos.

El hecho ocurrió en plena clase en el CPEM 6 de Cutral Co.

"Cada familia puede tener sus razones para poseer un arma, pero cuando hay chicos en una casa la responsabilidad tiene que ser absoluta. Es necesario preguntarnos para qué necesitamos un arma y cómo hacemos para que esté completamente fuera del alcance de los menores", sostuvo.

Para Lumerman, el episodio debe transformarse en una oportunidad para revisar las políticas de prevención y fortalecer el trabajo conjunto entre el sistema educativo, las familias y el Estado.

¿Cómo debería abordarse el regreso a clases después de un episodio tan traumático?

Existe una herramienta que en salud mental llamamos "postvención". Es una metodología que se utiliza después de acontecimientos traumáticos. Consiste en trabajar con toda la comunidad educativa, permitir que alumnos y docentes hablen de lo ocurrido, expresen lo que sienten y puedan elaborar lo vivido.

El especialista explicó que comunicar lo sucedido y las emociones asociadas forma parte del proceso de recuperación. "Hay un medicamento fantástico que es comunicar lo que nos pasa. Produce un efecto curativo impresionante", afirmó.

Según indicó, ese acompañamiento requiere varios encuentros grupales y, si fuera necesario, luego se continúa con tratamientos individuales para quienes permanezcan afectados emocionalmente.

¿Puede este episodio servir para abrir otros debates?

Sí. Es una oportunidad para que los chicos hablen no solamente de este hecho, sino también de otros temas que quizás vienen atravesando. También es una oportunidad para hacer un diagnóstico más profundo sobre qué está pasando en esa comunidad y detectar situaciones que hasta ahora permanecían invisibles.

El especialista explicó que comunicar lo sucedido y las emociones asociadas forma parte del proceso de recuperación. "Hay un medicamento fantástico que es comunicar lo que nos pasa. Produce un efecto curativo impresionante", afirmó.

El acceso a las armas, otra preocupación

Durante la entrevista, Lumerman también puso el foco en la responsabilidad de los adultos respecto del acceso a las armas de fuego.

"Cada familia puede tener sus razones para poseer un arma, pero cuando hay chicos en una casa la responsabilidad tiene que ser absoluta. Es necesario preguntarnos para qué necesitamos un arma y cómo hacemos para que esté completamente fuera del alcance de los menores", sostuvo.

El psiquiatra consideró que el episodio de Cutral Co debe servir como punto de partida para discutir no solo la seguridad escolar, sino también la prevención, la salud mental y los vínculos familiares.

Mientras la Justicia intenta reconstruir cómo un adolescente ingresó armado a un aula y efectuó un disparo que pudo haber terminado en una tragedia, Lumerman insistió en que la salida no pasa únicamente por reforzar controles, sino por reconstruir espacios de diálogo. "Tenemos que pensar juntos qué está pasando con nuestros jóvenes. Ese es el verdadero desafío", concluyó.

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