El papa León XIV reclamó terminar con la exclusión social y pidió un trabajo conjunto entre la Iglesia, la sociedad civil y el Estado, durante su visita a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio de Casavalle, al norte de Montevideo, este sábado 7 de noviembre.
En el seggundo día de la visita al vecino país, el Sumo Pontífice recorrió y bendijo viviendas, conversó con vecinos y escuchó testimonios de personas que atravesaron situaciones de vulnerabilidad. El encuentro estuvo acompañado por el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, y miembros de la comitiva papal.
En su discurso, León XIV puso el foco en la pobreza, la inseguridad, las dificultades para acceder a la educación y la falta de alimentos. También recordó al papa Francisco, su antecesor, y retomó uno de sus mensajes sobre la inclusión de las personas más vulnerables.
El Papa pidió terminar con la indiferencia ante la exclusión social
Durante su visita, León XIV agradeció a los vecinos que compartieron sus historias personales y destacó el valor de sus testimonios, que, según expresó, "abrieron sus corazones para compartir con nosotros el triunfo de la vida, la fe y la esperanza".
También se refirió al proyecto de viviendas que se desarrolla en Casavalle y manifestó su satisfacción por haber podido contribuir a esas iniciativas. "Que estas viviendas sean un verdadero hogar en donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza, sintiendo siempre la cercanía y el amor de Dios", expresó.
Uno de los momentos centrales del encuentro llegó cuando el Papa recurrió a la parábola del buen samaritano para cuestionar la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. En ese contexto, mencionó las dificultades que atraviesan niños y familias en Uruguay y advirtió sobre las consecuencias de la inseguridad, la pobreza y la falta de oportunidades.
No se puede pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver", sostuvo.
Luego profundizó su planteo con una serie de situaciones que, según remarcó, no pueden ser ignoradas por la sociedad.
"Un niño no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro digno debido a la inseguridad que reina en las calles. No podemos callar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos".
El Pontífice también hizo referencia a las personas que atraviesan situaciones de soledad y vulnerabilidad, y llamó a recuperar la solidaridad como una responsabilidad colectiva.
León XIV reclamó un trabajo conjunto entre la Iglesia y el Estado
El mensaje del Papa también estuvo dirigido a los distintos niveles de la dirigencia uruguaya. En particular, reclamó que las instituciones y la sociedad trabajen de manera coordinada para enfrentar la exclusión social.
Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado. Hay que despertar de nuestras inercias y abogar por el bien común", afirmó.
La referencia al trabajo conjunto fue uno de los ejes centrales de su discurso y amplió el alcance de su mensaje más allá de la comunidad religiosa que lo recibió en Casavalle.
León XIV planteó que la respuesta a las situaciones de pobreza, inseguridad y vulnerabilidad requiere la participación de distintos sectores y no puede quedar limitada a iniciativas individuales.
El recuerdo del papa Francisco y la parábola del buen samaritano
Sobre el cierre de su intervención, León XIV recuperó una reflexión de su antecesor, el papa Francisco, sobre la manera en que las sociedades tratan a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
La inclusión o exclusión de las personas que sufren define todos sus proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos», recordó.
La frase sintetizó el sentido de su intervención en Casavalle, donde había escuchado historias de vecinos que encontraron acompañamiento en la Iglesia frente a situaciones difíciles. Finalmente, volvió a utilizar la imagen del buen samaritano para convocar a la sociedad a no permanecer indiferente ante las necesidades de los demás.
Hay que seguir apostando por la cercanía caritativa del buen samaritano, que no fue indiferente ante la desgracia ajena. Unamos nuestros esfuerzos y respondamos con generosidad a la llamada de edificar juntos una patria de hermanos", concluyó.