El Gobierno nacional definió los requisitos del Programa de Ciudadanía por Inversión, una iniciativa que permitirá a extranjeros solicitar la nacionalidad argentina a partir de determinados aportes económicos. El esquema fue presentado durante la Argentina Week en París y busca atraer capitales internacionales al país. Aunque los cambios normativos que habilitaron esta modalidad se aprobaron en 2025, las condiciones para acceder se anunciaron recientemente.
El programa contempla dos alternativas para el solicitante principal: realizar un aporte directo y no reembolsable de US$350.000 al Tesoro Nacional o suscribir un título público por US$800.000 creado específicamente para este mecanismo. Según lo informado por el Ejecutivo, las solicitudes comenzarán a recibirse durante el cuarto trimestre de 2026.
Sin embargo, realizar el desembolso no garantiza la obtención automática de la ciudadanía. Los postulantes deberán superar controles de identidad, antecedentes penales, situación patrimonial y financiera, origen de los fondos e historial migratorio. La evaluación estará a cargo de la Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión, con intervención de distintos organismos antes de que la Dirección Nacional de Migraciones resuelva cada solicitud.
El esquema argentino presenta diferencias con el de Estados Unidos, donde la inversión permite acceder inicialmente a una residencia permanente condicional, conocida como Green Card, pero no a la ciudadanía directa. El programa EB-5 exige una inversión mínima de US$800.000 en determinadas áreas o proyectos elegibles y de US$1.050.000 en otros casos, además de la creación de al menos diez puestos de trabajo de tiempo completo. Para solicitar posteriormente la nacionalidad, se debe cumplir con el régimen general de naturalización.
Portugal, por su parte, mantiene un programa de residencia por inversión que contempla alternativas vinculadas con la producción artística, la preservación del patrimonio cultural, la investigación y determinados fondos o proyectos empresariales. Los aportes previstos parten de los 250.000 euros para algunas iniciativas culturales y de los 500.000 euros para otras categorías. Este mecanismo otorga residencia, no ciudadanía inmediata, y excluye la compra de inmuebles como vía de acceso al programa.
En cambio, Turquía permite solicitar directamente la ciudadanía mediante distintas modalidades de inversión, entre ellas la compra de una propiedad por al menos US$400.000, que debe mantenerse durante tres años, o inversiones de US$500.000 en determinadas categorías financieras. También contempla la creación de al menos 50 puestos de trabajo. De esta manera, Argentina se suma a los países que vinculan inversión y acceso a la ciudadanía, aunque el programa todavía tiene detalles operativos y regulatorios pendientes de precisar