La alerta amarilla por tormentas fuertes que el SMN emitió para este viernes 30 de octubre en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos forma parte de un contexto climático más amplio: el fenómeno de El Niño, que seguirá influyendo en el clima argentino durante el verano 2026-2027.
Los pronósticos anticipan cambios en las condiciones del Pacífico ecuatorial y una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales en algunas regiones del país.
Qué se espera para el clima durante el verano
El comportamiento de las lluvias será uno de los principales aspectos a seguir durante la temporada. La influencia de El Niño puede favorecer precipitaciones por encima de los promedios históricos en sectores del centro-este argentino, pero su impacto dependerá también de otros factores atmosféricos.
Los pronósticos estacionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) permiten identificar tendencias para períodos de tres meses. Sin embargo, esas proyecciones expresan probabilidades y no garantizan que todas las localidades de una región registren las mismas condiciones.
Por eso, las actualizaciones del organismo serán importantes para conocer cómo evolucionan las perspectivas a medida que se acerque el verano.
Cuándo se va El Niño de Argentina
Los modelos climáticos internacionales ubican el posible debilitamiento de El Niño durante los primeros meses de 2027. La transición hacia condiciones neutrales podría producirse más adelante, aunque todavía existe incertidumbre sobre los plazos.
La evolución dependerá de cómo cambien las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial y de la respuesta de la atmósfera. Por ese motivo, no es posible establecer una fecha exacta para el final del episodio.
Además, el debilitamiento del fenómeno no implica que sus efectos sobre las precipitaciones desaparezcan inmediatamente. La evolución del clima regional dependerá de la interacción entre distintos factores meteorológicos.
Qué zonas del país podrían tener más lluvias
El Litoral se encuentra entre las regiones donde la influencia de El Niño suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a las normales. También será importante seguir las perspectivas para sectores de Córdoba, La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, la distribución de las lluvias puede variar de una provincia a otra e incluso entre localidades cercanas. Un pronóstico estacional tampoco permite determinar por sí solo si habrá inundaciones, tormentas severas o períodos prolongados de precipitaciones.
El seguimiento de los informes del SMN permitirá conocer las tendencias regionales y las alertas meteorológicas específicas durante los próximos meses, como la que rige para este viernes.
Qué es El Niño y La Niña en el clima
El Niño y La Niña son las dos fases opuestas del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Entre ambas puede presentarse una fase neutral, cuando las condiciones de temperatura del océano Pacífico tropical se mantienen cerca de los valores habituales.
El Niño es la fase cálida del fenómeno. Se caracteriza por un aumento inusual de la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, asociado al debilitamiento de los vientos alisios que soplan de este a oeste.
La Niña, en cambio, es la fase fría. Se produce cuando las temperaturas superficiales del océano en esa misma región se encuentran por debajo de lo normal y los vientos predominantes del este se intensifican.
Los dos fenómenos pueden modificar la circulación atmosférica y alterar los patrones habituales de lluvias y temperaturas. Sin embargo, sus consecuencias dependen de la intensidad y la duración de cada episodio, de la época del año y de la interacción con otros factores climáticos.
De acuerdo con la OMM (Organización Meteorológica Mundial), las transiciones entre las distintas fases suelen producirse cada dos a siete años. Los episodios de El Niño pueden durar hasta 18 meses, mientras que los de La Niña pueden extenderse hasta tres años. Por lo general, comienzan a desarrollarse entre marzo y junio y alcanzan su apogeo entre noviembre y febrero.
La conexión con la alerta del viernes
La alerta amarilla por tormentas fuertes de este viernes es un recordatorio de que El Niño no actúa solo. Las condiciones del Pacífico favorecen un contexto, pero los eventos puntuales dependen de la interacción con otros factores atmosféricos.
Por eso, el SMN recomienda seguir las actualizaciones diarias y las alertas específicas, como la que rige para Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, y prepararse para una temporada de verano con mayor probabilidad de lluvias en algunas regiones.